27 de noviembre 2013 - 00:00

Reapareció Zapatero con autocríticas (y también autoelogios)

El expresidente del Gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero rompió un largo silencio en la presentación de su libro de memorias. España le reclama aún respuestas sobre el estallido de la crisis.
El expresidente del Gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero rompió un largo silencio en la presentación de su libro de memorias. España le reclama aún respuestas sobre el estallido de la crisis.
Madrid - "La crisis no era tan fácil como algunos pensaban". José Luis Rodríguez Zapatero lanzó ayer este reproche al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, dos años después de darle el relevo en el Palacio de La Moncloa en medio del peor período económico en la historia reciente de España.

El socialista no es dado a las críticas públicas al Gobierno de España, por mucho que éste esté en manos de quien fuera su adversario político. "Es muy difícil ganarse el respeto si no se respeta", argumentaba ayer. De ahí que el reproche lanzado a Rajoy llame la atención, sobre todo teniendo en cuenta que lo hizo en su primera rueda de prensa tras dejar La Moncloa.

Zapatero presentó ante los periodistas "El Dilema. 600 días de vértigo", un libro de memorias sobre el último año y medio en el que estuvo al frente del Ejecutivo español y que mañana presentará públicamente junto al ex primer ministro laborista británico Tony Blair.

Ese año y medio final arrancó con su comparecencia del 10 de mayo de 2010 en el Congreso de los Diputados para anunciar los primeros recortes en una España que entonces llevaba dos años de crisis a su espalda, una comparecencia en la que muchos sitúan el comienzo del fin de la era Zapatero y los antecedentes del hundimiento electoral de su Partido Socialista (PSOE) en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011.

Es en ese punto en el que comienza un libro en el que quien gobernó España entre abril de 2004 y diciembre de 2011 narra cómo se enfrentó a la peor crisis económica de la historia reciente del país, una crisis de la que no sólo no se ha salido aún, sino que se profundizó, aunque en los últimos meses estén registrándose datos que permitan cierto optimismo, como la tímida salida de la recesión.

"Después de dos años, conociendo los datos de desempleo y de deuda pública, ¿qué reflexión haría en público? Que la crisis no era tan fácil como algunos pensaban. Ésta es una crisis inédita por su alcance y por el contexto en el que está España", manifestó Zapatero en la Casa de América de Madrid.

"Mi único deseo es que la recuperación se produzca cuanto antes", dijo antes de lanzar un aviso a navegantes: "Lo que es fundamental en el horizonte de este país es que se puede y se debe recuperar aquello que se haya quedado en el camino en lo social".

Lo social: una línea roja que él, según insistió, intentó no traspasar en lo elemental. "Hice los mayores esfuerzos por el mantenimiento de la cohesión social y de las políticas sociales que había desarrollado con intensidad".

"En mayo de 2010 suprimí el cheque bebé, rebajé el salario de los funcionarios públicos y congelé las pensiones. Pero mantuve intacto el sistema sanitario y el sistema público educativo", expresó el socialista sobre dos de los pilares del Estado de bienestar en los que Rajoy y su Gobierno han aplicado duros ajustes en este tiempo, contestados con manifestaciones ciudadanas en las calles.

"Los márgenes para las medidas de mayo eran mínimos, la decisión era hacerlo o no hacerlo. Pero preservé las políticas sociales, no que había heredado, sino que había creado", defendió Zapatero, recordando uno de los puntos más valorados dentro y fuera de España de su primer mandato como jefe del Ejecutivo. "Hicimos un gran avance y, cuando llegó la crisis, dimos un frenazo".

El expresidente del Gobierno español narró ayer también, como hace en su libro, que sufrió en tres ocasiones presiones para que pidiera el rescate de España desde ese famoso 10 de mayo: del director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn; del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet; y de la canciller alemana, Angela Merkel. El último en la cumbre del G-20 de principios de noviembre de 2011 en Cannes, apenas un par de semanas antes de los comicios generales.

"En los tres momentos dije que no por la convicción de la capacidad del Tesoro y porque siempre entendí que una ayuda financiera que lleva acompañada condicionalidad hubiera sido muy negativa para el futuro de la economía española", explicó.

Zapatero también hizo alguna autocrítica, como la de haberse resistido a reconocer que España estaba en crisis hasta que en julio de 2008 pronunció esa palabra. "Se me han podido criticar muchas cosas, pero no he eludido nunca mi responsabilidad. Las decisiones las toma el presidente. Jamás se me ocurrirá trasladar ninguna responsabilidad a nadie", manifestó.

Y también por responsabilidad, asegura, no adelantó elecciones ni dimitió cuando en mayo de 2010 se vio abocado a traicionar su programa electoral.

Agencia DPA

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