16 de julio 2013 - 00:00

Rebelde, Jaime ya apeló y negocia cómo presentarse

Ricardo Jaime
Ricardo Jaime
La defensa de Ricardo Jaime apeló ayer el procesamiento y la orden de prisión preventiva emitidos por el juez federal Claudio Bonadío en una causa por supuestos manejos irregulares en la Secretaría de Transporte. El magistrado devolvió el golpe y declaró "en rebeldía" al exfuncionario que hasta anoche permanecía en la clandestinidad. Si bien el Gobierno se mantiene en silencio, ayer tuvieron lugar reuniones en dependencias oficiales para analizar el caso. Pocas certezas y una tesis consensuada: Jaime reaparecerá en breve (resta definir las formas).

El abogado Andrés Marutían ayer objetó las medidas tomadas por el juez. Señaló que éste no dio lugar a sus pedidos de prueba y cuestionó los fundamentos para ordenar el encarcelamiento. Bonadío, según expresó en su escrito, temía que los contactos de Jaime en el Gobierno facilitaran su interferencia en la investigación. Una conclusión que no abundó en detalles y, en simultáneo, visualizó al Estado como un actor colaborador del prófugo. Durante el fin de semana Marutián reconoció, por diversos medios, que él mismo le recomendó a su representado que ignorara la orden de detención.

Ahora el juez jugará con los tiempos propios de la feria judicial. Bonadío prefiere que el recurso de apelación se trate en la Sala II antes que en la Sala I, donde no se tiene demasiada confianza ya que allí se ha favorecido, en distintas ocasiones, a Jaime. Para que esto ocurra deberá esperar hasta la semana que viene aunque la resolución de los camaristas podría llegar recién en agosto, una vez que termine el receso invernal.

La Sala II es integrada por Martín Irúrzun, Horacio Cattani y Eduardo Farah. Bonadío ha incursionado en esta instancia con frecuencia por la causa que investiga la tragedia ferroviara de la estación Once. Su experiencia ha sido cambiante: los camaristas lo respaldaron de las embestidas del fiscal Federico Delgado pero luego lo apartaron de la parte del expediente que investiga el presunto desvío de subsidios en empresas de transporte.

El juez también movió ayer y declaró en rebeldía al exfuncionario por el hecho de que no se encontraba presente en los domicilios que declaró en el expediente. En paralelo, el fiscal de Córdoba, Mariano Hairabedian, emitió una nueva orden de detención para efectuar diversas búsquedas. Son acciones contra reloj ya que en dicha provincia Jaime debería someterse a un juicio oral en las próximas semanas por la supuesta obstrucción a un allanamiento que tuvo lugar en uno de sus domicilios en 2007, cuando desaparecieron unas tarjetas personales que nunca llegaron a manos de la Justicia local.

Carlos Rívolo
(que también investiga a Jaime), alimentó ayer, en diversas conversaciones en el quinto piso de los tribunales de Comodoro Py, la hipótesis de que éste se encontraría en Brasil.

El domingo por la noche Bonadío tuvo una pista: la Policía Federal de Córdoba le confirmó, luego de verificar testimonios de testigos, que el exfuncionario estuvo en su domicilio de la capital provincial el sábado por la mañana, o sea, una día después de haber eludido la orden de detención.

Anoche, sin embargo, imperaba la idea de que se encuentra en la Capital Federal, esperando las indicaciones de su abogado defensor.

Los abogados del Ministerio de Planificación Federal analizaron el caso tanto en términos técnicos como en el impacto que está generando la búsqueda policial. Esperan que la Cámara revoque la decisión de Bonadío, o al menos resuelva una salida intermedia (podría ser una caución) y que el exsecretario de Transporte se entregue lo más rápido posible. Ninguno desea una fotografía incómoda.

La pronta aparición de Jaime implicaría un giro curioso: pasar a la clandestinidad un viernes y retornar en menos de una semana, sin obtener resultados favorables en instancias superiores, sólo contribuiría agravar su situación en los tribunales.

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