28 de junio 2012 - 00:00

Rebelión en la granja

Durante los 70, el epíteto más frecuente para el burgués era el de «cerdo». Pero, mucho antes, fue George Orwell en «Rebelión en la granja» (1948) quien se valió de metáforas porcinas para hablar de política; en su caso, contra el régimen stalinista. Napoleón y Snowball, dos chanchos, compartían el politburó de la granja hasta la zancadilla y el destierro que sufrió el segundo. Desde entonces, Napoleón no tuvo inconvenientes para modificar la Constitución a su antojo y acuñar el nuevo lema: «Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».

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