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Rebelión en PSOE contra Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero y su vice, Alfredo Pérez Rubalcaba, favorito para ser la cara del golpeado PSOE en las próximas elecciones. Tras la derrota del domingo, algunos barones del socialismo quieren adelantar la transición.
En una maniobra que algunos sectores interpretan como un intento de defenestrar al que es su líder desde 2000, el primero en saltar a la palestra fue el jefe del Gobierno vasco, Patxi López, quien reclamó que la respuesta a la derrota no sean sólo las elecciones internas que promueve Zapatero para designar un nuevo candidato a las elecciones generales previstas en diez meses.
Para «corregir errores y definir una nueva propuesta y una nueva orientación», López exige la celebración de un congreso, una solución que supone de forma implícita el relevo de Zapatero por otro secretario general.
Riesgo
Ese nuevo líder socialista, según la idea de López, uno de los «barones» con más peso en el PSOE, podría entonces ser nombrado candidato por el mismo cónclave, sin pasar por unas primarias que alberguen el riesgo de convertirse en una reñida disputa entre dos candidatos y perjudiquen aun más la maltrecha imagen del partido.
La reacción de Zapatero fue llamar ayer mismo muy temprano al dirigente vasco para frenar en seco su iniciativa.
Horas después, el presidente del Gobierno manifestaba en los pasillos del Congreso que todo estaba aclarado y que seguía adelante su plan de que el Comité Federal del PSOE, el máximo órgano entre congresos, abra este sábado un proceso de primarias que designe a su sucesor como aspirante socialista, esto es, sin dejar por ahora la secretaría general del partido.
Así lo había previsto desde el 2 de abril, cuando anunció que no se presentaría en marzo de 2012 para un tercer mandato. «Es lo que corresponde y lo que es saludable» para la democracia interna del PSOE, reiteró ayer.
Aunque ninguno de los dos se ha pronunciado en público, los posibles candidatos en liza para esas primarias son Alfredo Pérez Rubalcaba, el vicepresidente primero y ministro del Interior, así como Carme Chacón, la titular de Defensa.
«Claro que vamos a hacer las cosas como hay que hacerlas. Yo ya he dicho que soy partidario de primarias y va a haber primarias», enfatizó Zapatero, quien agregó que López estaba «completamente de acuerdo» con su postura.
Sin embargo, horas después, los socialistas vascos volvieron a plantear la idea del congreso, esta vez por boca del consejero de Interior, Rodolfo Ares. «Serán los órganos del partido (no Zapatero) quienes tendrán que adoptar las decisiones pertinentes», señaló, en lo que sonó a un desafío al secretario general.
Y esta posición fue ganando adeptos en las filas socialistas, entre ellos el jefe del Gobierno de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, o el secretario general del PSOE en la Comunidad de Valencia, Jorge Alarte.
En contra del congreso y a favor de las elecciones primarias se pronunció la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, quien pidió que «Zapatero se mantenga como secretario general mientras que sea presidente».
Claridad
Y el diputado socialista Fernando Moraleda, exsecretario de Estado de Comunicación, habló claro al señalar que la celebración ahora de un congreso equivaldría a una «desautorización» y una «moción de censura» contra Zapatero, quien además «tendría que anticipar su dimisión».
Moraleda esgrimió también otro argumento para evitar un cónclave: «No lo veo conveniente, no ayudaría a lo que pretendemos: generar estabilidad en el país».
Hay quienes opinan que detrás de la iniciativa de López está también la intención de lograr que Zapatero sea sustituido en un congreso por su vicepresidente Pérez Rubalcaba y de cerrarle el paso a la ministra Chacón.
Agencia DPA


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