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Recalde lleva de vice a un radical K con ADN de Moreau
Mariano Recalde escucha ayer el primer discurso de Leandro Santoro como su nuevo candidato a vicejefe de Gobierno porteño, ayer en la presentación de la lista en las escalinatas de la Facultad de Derecho.
Obviamente, no fue ése el mérito que el kirchnerismo le vio a Santoro para ofrecerle la postulación. Santoro y su exsuegro, Leopoldo Moreau, vienen militando en el kirchnerismo desde hace tiempo, inclusive con registro de asistencia a los actos en la Casa Rosada. Hace un mes Cristina de Kirchner cerró como oradora el Congreso de ese radicalismo alfonsinista K que creó Moreau y desde ese momento ambos pasaron oficialmente al kirchnerismo.
No hacía falta, de todas formas, ese visto bueno final de la Presidente. Santoro, que el kirchnerismo quiere mostrar como la representación del radicalismo progresista, sector de la UCR porteña que la fórmula de Recalde con un radical incorporado quiere captar, actúa como miembro pleno de La Cámpora desde hace tiempo.
El año pasado, por ejemplo, integró la comitiva de esa agrupación kirchnerista que visitó al papa Francisco, en un giro completo de las posiciones sostenidas hasta ese momento. Luego Santoro se subió al avión presidencial y marchó a Nueva York donde también junto a camporistas como Andrés "Cuervo" Larroque, integró la comitiva presidencial a las Naciones Unidas. Hace un mes, finalmente fue nombrado subsecretario para la Reforma Institucional y el Fortalecimiento de la Democracia. Más sellos de pertenencia K imposible.
Con la incorporación de Santoro, entonces, el Gobierno busca hacerse de parte del voto radical porteño disperso, sobre todo el que siempre respondió al progresismo de centroizquierda. Difícil tarea: dentro del radicalismo la insersión de Moreau en la Capital Federal es prácticamente nula y los antecedentes de las calificaciones que Santoro hizo sobre el kirchnerismo en los últimos años mal podrían incentivar a votar el Frente para la Victoria. De todas formas, ese bagaje es el que se lleva el oficialismo para sumar a la campaña de la lista que salió tercera en la Ciudad y que tiene como objetivo imposible entrar en el balotaje.
La prensa ayer hizo un repaso de los tuits de Santoro de los últimos años: imposible resumir más críticas al kirchnerismo que las que se le leyeron a Santorno en esa red. Atacó todos los flancos débiles del Gobierno de Cristina de Kirchner desde las denuncias por corrupción hasta los errores de gestión de cada funcionario. Esa pasión tuitera anti-K sólo se frenó hace unos meses cuando el acuerdo de Moreau con el kirchnerismo ya era evidente.
El miércoles pasado, inclusive, en un reportaje por Radio Cultura cuando aún no estaba confirmada su candidatura a vice porteño llegó a un sincericidio tal que confesó no aportarle votos a la lista K y considerar que a Recalde le faltaba posicionamiento en la Ciudad. En un acto increíble para un candidato, reveló que el propio Recalde le confesó: "Camino por la calle y hay mucha gente que no me conoce".
En realidad, toda la puesta en escena le permitirá a la Casa Rosada, bien en general y sin dar mayores precisiones, como suele hacer en política el kirchnerismo, proclamar que parte de la UCR apoya en la Ciudad. Lo mismo podría decir el macrismo, que se armó como partido llevándose dirigentes radicales y ahora la lista ECO que, mucho mejor que ellos, puede reivindicar pertenencia de la UCR real.
No bien aceptó el ofrecimiento ayer, Santoro relató: "Siento un sabor agridulce. Me da mucha pena después de haber militado 25 años en el radicalismo verlo junto a los principios más conservadores. Pero es una alegría poder representar los valores del alfonsinismo desde este lugar".
Recalde lo recibió: "Es un compañero que viene de la política, que expresa los mismos valores que expresamos todos nosotros, que defiende lo público, el rol del Estado, los mismos valores por los cuales venimos peleando hace décadas. Es un correligionario que no ha bajado sus banderas y que mantuvo los principios de Alem, que no ha seguido el camino de Sanz y Carrió".
Moreau festejó con el mismo discurso que sostiene la Casa Rosada: "El alfonsinismo y el radicalismo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han recuperado un espacio de dignidad y reconocimiento que demuestra que su identidad nacional, popular, progresista y democrática está donde debe estar".

