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Recelo y temor en Hamaslandia
El activismo palestino crece ante el tratamiento de la independencia en la ONU. Al revés que en Gaza, en Cisjordania hay gran apoyo a la iniciativa.
El movimiento islamista Hamás, que arrebató el Gobierno del territorio al grupo Al fatah de Abás en 2007, ve esta iniciativa como una tarea inútil en la búsqueda de un Estado.
Muchos palestinos en la franja de Gaza parecen estar de acuerdo con esa valoración y se preguntan por qué el líder palestino, con sede en Cisjordania, no buscó primero un acuerdo de unidad con Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica).
«¿Por qué deberíamos ir a las Naciones Unidas mientras existe división?,» se preguntó Deeb Sukar, de 54 años, cuya familia tuvo que huir a la ciudad portuaria de Jafa en 1948, cuando se creó Israel.
Desde la breve guerra civil con Hamás hace cuatro años, Abás no ha puesto un pie en Gaza y gobierna sólo en Cisjordania, un área bajo ocupación israelí y donde su Autoridad Palestina ejerce una especie de autogobierno.
«Aconsejo a los líderes palestinos en Gaza y Cisjordania que se presenten directamente ante el pueblo palestino y dimitan, porque no han logrado reconciliarse», dijo Sukar, quien vive en el campamento de refugiados Beach de Gaza.
Los líderes de Al Fatah firmaron un acuerdo de reconciliación con sus homólogos de Hamás, pero el acuerdo se ha estancado en una disputa sobre quién lideraría un Gobierno de unidad que acordaron formar antes de las próximas elecciones parlamentarias.
Ahmed Kullab, un estudiante universitario de 21 años, dijo apoyar la iniciativa de Abás en la ONU, pero que teme que «sólo se agote, porque Estados Unidos utilizará el veto».
Se refería a la posibilidad de que Abás solicite la membresía plena de Palestina ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, aunque sólo el Consejo de Seguridad puede aprobar el surgimiento de un nuevo Estado.
Estados Unidos ya ha dicho que vetaría una decisión en ese sentido, y ha instado a los palestinos a volver a las negociaciones con Israel, congeladas poco después de haberse reiniciado en septiembre del año pasado por las diferencias en torno a la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania.
Pero Wasim Abeid, seguidor de Abás, señaló que «después de una larga lucha» para convertirse en Estado, es «tiempo de que cosechemos los frutos».
«Es un compromiso que debe concederse y no es un regalo, ni de Estados Unidos ni de las Naciones Unidas», dijo el empleado público de 34 años.
La carta fundacional de Hamás pide la destrucción de Israel y siempre ha rechazado los acercamientos de la Autoridad Palestina hacia ese país, que impone un firme bloqueo sobre el enclave.
El portavoz de Hamás, Sami Abu Zuhri, también rechazó la petición unilateral de Abás ante Naciones Unidas. «Es un paso cosmético que no traerá ningún resultado útil para el pueblo palestino», indicó.
Pero el analista político de Gaza Hani Habib dijo que ya es hora de que se tomen medidas en Naciones Unidas, señalando que el organismo fue responsable «en el sentido legal» de la creación de Israel dentro de un plan de 1947 que dividía el Protectorado Británico de Palestina en dos Estados independientes, uno árabe y otro judío.
Habib dijo que «la decepción por el proceso de negociación» llevó a Abás a la acción.
Sin embargo, el analista señaló que las marchas previstas en Cisjordania en apoyo de su reconocimiento como Estado podrían llevar a enfrentamientos violentos con las fuerzas israelíes.
Es improbable que Hamás permita grandes manifestaciones en Gaza. «Israel puede fabricar muchos incidentes para que las noticias sobre éstos hagan sombra a los sucesos en Naciones Unidas», apuntó Habib.
Por su parte, Mahmud Amer, un empleado de restorán de 52 años comentó apoyado en un callejón del campo de refugiados de Beach que sólo hay una solución diplomática para los palestinos, un Estado propio con reconocimiento internacional.
«El conflicto no ha terminado y nunca terminará a menos que se establezca el Estado palestino con Jerusalén como su capital», dijo.
Agencia Reuters


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