3 de junio 2009 - 00:00

Recesión importante

Arnoldo Kleidermacher, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, destaca que una reforma tributaria que eliminara los impuestos regresivos ayudaría a la economía a resistir mejor las consecuencias de la crisis internacional. Aunque la proximidad de las elecciones parecería vedar cualquier avance en este sentido, Kleidermacher valoró positivamente los créditos a la vivienda lanzados recientemente. A continuación, el diálogo que mantuvo con Ámbito Financiero.

Periodista: ¿Cuáles son sus perspectivas para la economía argentina en este año?
Arnoldo Kleidermacher: Sin dudas, estamos en un cuadro recesivo importante, con bajas del 30%, 40% en el nivel de actividad en muchos ramos. La caída de las ventas resta capacidad de pago y de cumplir con las obligaciones. Por eso habrá problemas de morosidad, falta de pago, concursos, quiebras.

P.: ¿En qué medida sería posible revertir esta situación?
A.K.: Hoy el Estado se convirtió en el gran protagonista, siempre es así en las crisis. Podría mejorar la presión impositiva, aliviando el comportamiento productivo. Seguimos conviviendo con impuestos distorsivos como el altísimo IVA, el impuesto al cheque, las retenciones. Además, se requiere una política fiscal férrea y no gastar más de lo que se tiene.

P.: ¿Espera que el Gobierno emprenda acciones de este tipo?
A.K.: En este momento, el Gobierno se dedica demasiado a la urgencia eleccionaria y mantenerse en el poder. Algún destello de preocupación por el desenvolvimiento económico se ve en el lanzamiento de estos créditos a la vivienda, que son muy positivos.

P.: ¿Qué espera para después de las elecciones?
A.K.: Hay que mantener el optimismo de que el nuevo Congreso traiga mayor diálogo por parte de las autoridades.

P: ¿Podríamos ver un mayor aumento del dólar después del 28 de junio?
A.K.: El dólar está sujeto a las presiones de la inseguridad de la gente. Hay que evitar los desbordes especulativos, y el Gobierno está haciendo bien su tarea de controlarlo; el nivel de reservas internacionales da tranquilidad. Una mayor devaluación no sería esperable ni deseable. Los «fundamentals» de la economía no indican la necesidad de una devaluación. El tipo de cambio sigue favoreciendo las exportaciones. El dólar se irá acomodando una vez que se sinceren los datos del INDEC, una tarea pendiente del Gobierno que no contribuye a la credibilidad. Ahí el dólar convergerá con las expectativas de inflación.

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