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Recoleta en crisis: cerraron ya más de 120 restoranes

Basta de ejemplo el caso de Lola, uno de los restoranes más populares de Recoleta, que el 2 de setiembre pidió convocatoria de acarreadores para evitar la quiebra, acosado por sus números en rojo.
«La crisis también nos afecta. Desde mayo sentimos los efectos de la disminución del turismo y el estallido de la gripe A. Encima los costos aumentaron cerca de un 10%, impulsados por la suba de las cargas sociales y de los servicios», dijo a este diario Carlos Gutiérrez García, dueño del restorán La Biela, un ícono de la zona. «Hay locales que no han tenido ganancias en los últimos meses y por eso los empresarios tienen que poner dinero de sus bolsillos para afrontar las pérdidas», agregó.
El dueño de La Biela explicó que a esta situación se suma el elevado costo de los alquileres, ya que la zona es una de las más caras de Buenos Aires. Un local de tamaño mediano llega a costar $ 50.000 al mes, un precio que cada vez se les hace más difícil de pagar a los dueños de los restoranes.
Además, las reformas en el barrio que lleva adelante el Gobierno porteño en la plaza principal y las calles aledañas al cementerio profundizaron la crisis del sector gastronómico local. «Hace cinco meses que estamos sin iluminación por las reformas. La falta de luz hizo que la zona se haya vuelto más insegura y algunos consumidores prefieren no caminar por acá», explicó Gutiérrez García. Asimismo, el cambio en las preferencias de los consumidores a la hora de cenar afuera también contribuyó a la caída. Los especialistas del sector aseguran que actualmente hay más clientes que buscan precios económicos, algo que en Recoleta no abunda ya que es uno de los polos gastronómicos más caros.
«En la Argentina hubo un abuso por parte de restoranes. En muchos casos los platos se volvieron excesivamente caros. Hay empresarios que siempre que pueden aumentan los precios porque con la inestabilidad que se vive en el país aprovechan para ganar la mayor cantidad de dinero posible mientras el mercado lo permita», aseguró Esteban Brenman dueño y CEO de Guía Óleo. A esto se suma que Recoleta quedó fuera del «circuito nocturno de moda», ya que los jóvenes ahora prefieren los barrios «de onda» como Palermo, Núñez o Belgrano, donde además encuentran descuentos y promociones como los clásicos 2x1.
«El público de la noche se guía mucho por las modas, y en eso Recoleta perdió clientela en manos de Palermo Hollywood», dijo Gutiérrez García.
Coincide el responsable de Guía Oleo: «Recoleta tradicionalmente fue el polo gastronómico más caro, por eso quedó con un público adulto».
Desde la HRCC reconocen la gravedad de la situación del polo gastronómico de Recoleta y si bien confían en que la cifra de establecimientos cerrados no crecerá mucho más en lo que resta del año, tampoco esperan reaperturas.
«No esperamos que abran nuevos establecimientos ni que reabran antiguos. No hay un escenario propicio para hacerlo. Si hay algún signo de recuperación seguramente será después del verano y estará sujeto a que repunte el turismo», dijo Luis María Peña, presidente de la entidad.
Habrá que esperar entonces a los próximos meses para ver si el ingreso de turistas extranjeros aumenta e impulsa la actividad del sector. Mientras tanto, todo indica que en la medida que los empresarios de Recoleta no instrumenten estrategias de marketing destinadas a captar nuevos clientes, la situación no mejorará.


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