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Récord: Daer rechazó un aumento del 30%
Daer, como titular de la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA), decidió iniciar así una radicalización en sus reclamos contra las compañías del sector, luego de descartar el ofrecimiento que hicieron Arcor, Pepsico, Molinos Río de la Plata y otras empresas, de elevar un 30% los salarios mínimos actuales de $ 2.100, lo que los llevaría a casi a $ 2.700. Sin embargo, el gremio pide de manera innegociable un nuevo mínimo de $ 3.200 mensuales (más del 50% de incremento para los sueldos menores de la escala general del sector), y un incremento promedio para el resto de la nómina del 35%. En este último punto, los privados ya ofrecen un 20%.
Según Daer, el reclamo se justificaría por «la práctica y la conducta desleal de los empresarios» de la actividad alimentaria, a partir de los altos rendimientos que obtuvieron en los últimos ejercicios. Teóricamente, el gremio no debería realizar durante esta semana ningún tipo de medida de fuerza, ya que las negociaciones paritarias se encuentran en marcha y está vigente la decisión del Ministerio de Trabajo de sostener la vigencia de la conciliación obligatoria. Ésta vence el próximo martes, y sólo después la FTIA podría declarar algún tipo de medida de protesta.
Desde el Gobierno se observa la situación con argumentos diferentes a los de Daer. La visión es que en realidad habría una sobreactuación de parte del gremialista, tanto en sus reclamos de aumentos como en las medidas que aplica, a partir de la multiplicación de apariciones de representaciones gremiales de izquierda en diferentes plantas de empresas del sector, siguiendo de cerca el modelo de Kraft. La situación de la alimentaria norteamericana, que cada tanto vive un estallido de su comisión interna (vinculada a la Corriente Clasista y Combativa y enfrentada con Daer y más cercana a la CTA que a la CGT), con movilizaciones al borde de la Panamericana donde Kraft tiene su planta, en General Pacheco.
Esta situación, luego del largo conflicto de 2009, se estaría repitiendo en plantas de Molinos, Arcor, Pepsico, Quilmes, La Serenísima y otras compañías, y Daer querría recomponer su autoridad con reclamos salariales aún superiores a los que insinuaron estas comisiones internas en los primeros esbozos de negociaciones.
Si aceptara el 30%, Daer se convertiría en el gremialista que hasta ahora habría conseguido mayores niveles de aumentos salariales, ya que los dos antecedentes más importantes son el 22% que lograron los bancarios de Juan José Zanola y el 26,5% que está terminando de cerrar con toda la cadena productiva la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y Antonio Caló.
Además, compite con el 50% de aumento salarial que ya pidió Armando Cavalieri para sus empleados de comercio, sector que comenzará a discutir seriamente desde la próxima semana.


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