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Récord de récords, pero por la caída
Agustín A. Monteverde
El IVA-DGI acompañó la marcha de los precios, pero el IVA-Aduana se derrumbó el 33,1% como resultado del descenso de la actividad y las trabas impuestas a las importaciones.
El frenazo de la actividad se observa también en el desempeño de los impuestos internos, que aumentaron apenas el 10,3% -salvo el caso de los tabacos, que tuvieron subas en la carga impositiva-.
Lo mismo ocurre con la recaudación del Monotributo, que creció muy por debajo de la inflación: apenas el 8,5% nominal.
El impuesto a los débitos y créditos bancarios, otro de los indicadores de la evolución de la actividad económica, recaudó apenas el 1,9% más que un año atrás, marcando una drástica caída en términos reales.
La caída de la actividad inmobiliaria queda al descubierto por el derrumbe del 28,9% en la recaudación del impuesto a la transferencia de inmuebles.
Los derechos a la exportación cayeron el 9,7% nominal y los de importación se desplomaron el 24,5%.
Los aportes a la seguridad social crecieron apenas el 11,5%.
Ya en abril, aun con mejor desempeño interanual, la recaudación no logró acompañar el feroz crecimiento de los egresos y el déficit financiero fue mayor al superávit de un año atrás. El gasto de operación, mayormente inflexible a la baja -y cuyo principal componente, las remuneraciones estatales, asegura una suba adicional de al menos un 15%-, trepa a un ritmo cuatro veces superior al aumento que tuvieron los ingresos públicos.
Pese a la contundencia de estas realidades, la Presidente prefiere insistir en que este falaz éxito de la recaudación es resultado de un «modelo de valor agregado» que «permite mejorar el poder adquisitivo y sostener el nivel de actividad y de empleo». Tal vez se deba a que nuestra mandataria sea la solitaria habitante del mundo de ensueño que nos presenta el INDEC y no logra entonces darle sentido a la cruel realidad de los números fiscales. Un «modelo de valor agregado» en el que la industria se desploma el 12,9% interanual en el primer cuatrimestre, mientras que para el instituto oficial la retracción fue apenas del 1,8%. En el que el organismo oficial reconoce una caída del 3% de la construcción en abril cuando las mediciones privadas marcan el 7,8%. Cuando nos anuncia una increíble suba de 20,6% en las ventas de supermercados de abril mientras que la cámara minorista habla de caídas del 13,3%. Es que en esta fábula oficial, no hay que mirar el flujo del comercio exterior que colapsa sino tan sólo el saldo; no es que el desempleo esté aumentando, sino que cae; los ingresos salariales crecen; la inflación no existe; la pobreza y la indigencia desaparecen; los dólares se van pero las reservas internacionales aumentan. Récord de récords.


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