7 de enero 2010 - 00:00

Redrado, como en 1994, dispuesto a dar pelea

Redrado, como en 1994, dispuesto a dar pelea
Si alguien dudaba sobre la capacidad de dar pelea de Martín Redrado, basta recordar un antecedente que ayer se mencionó profusamente en la City porteña. En marzo de 1994, hace ya casi 16 años, Redrado -que entonces era presidente de la Comisión Nacional de Valores- se enfrentó duramente con Domingo Cavallo, ministro de Economía y quizás en aquel momento el hombre más poderoso de la Argentina.

Recién luego de dos semanas de disputa de alto voltaje mediático, el presidente Carlos Menem decidió pedirle la renuncia. Pero ahora, su remoción resulta mucho más compleja, como lo dejó claro la verdadera comedia de enredos por parte de distintos funcionarios de la Casa Rosada.

«Redrado repite la historia, pero en este caso tiene mucho más para ganar y se encuentra en una posición infinitamente más sólida», confiaban ayer altas fuentes de la autoridad monetaria. Se enfrenta nuevamente a personajes de gran peso político pero con imagen en franco descenso (Néstor Kirchner) y cuenta con distintos resortes legales que lo fortalecen en la disputa.

Desde el mismo momento en que se anunció la creación del Fondo del Bicentenario para pagar deuda en dólares, el 14 de diciembre pasado, Martín Redrado se sintió acorralado ante la ofensiva conjunta del ex presidente Néstor Kirchner y del ministro de Economía, Amado Boudou, para utilizar las reservas.

Esto explica por qué en los últimos días el titular del BCRA decidió tensar la cuerda al máximo con la Casa Rosada: el 30 de diciembre divulgó el Programa Monetario 2010, en el que insta al Gobierno a buscar financiamiento en los mercados «sin atajos», en una clara referencia negativa al Fondo del Bicentenario.

La confirmación del encuentro con los senadores radicales fue para el Gobierno la gota que rebalsó el vaso.

La Carta Orgánica de la institución fue lo que le permitió al titular del Central zigzaguear la entrega de los u$s 6.569 millones y lo que ahora le permite eludir el pedido de renuncia por parte del Poder Ejecutivo.

La ley que marca cuál debe ser el comportamiento del directorio del BCRA no tiene medias tintas y es muy clara en lo que respecta a la autarquía de la institución. Redrado decidió ampararse en el artículo 9, tal como lo había hecho Pedro Pou en 2001. Ese artículo marca que el Gobierno sólo puede remover al titular de la institución con el aval de una comisión especial del Congreso.

Y el artículo 3 es lo que le dio aire al funcionario para no respetar automáticamente el DNU firmado por Cristina de Kirchner con la conformación del Fondo del Bicentenario. Ese artículo marca dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, señala que «en la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera, el BCRA no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo».

Y por si fuera poco, impide a la entidad asumir obligaciones de cualquier naturaleza «que impliquen condicionar, restringir o delegar sin autorización expresa del Congreso el ejercicio de sus facultades delegadas».

Con la ley a favor, Redrado literalmente «durmió» el DNU en la subgerencia general jurídica de la institución, que a más de tres semanas de la firma presidencial aún no se expidió respecto de la validez de la transacción. Sin embargo, según pudo establecer este diario, ese dictamen está listo y es negativo en relación con utilizar las reservas para conformar el Fondo del Bicentenario.

El directorio, por su parte, ni siquiera comenzó a analizarlo, ya que precisa antes el dictamen legal de la línea técnica de la entidad. Mientras tanto, el funcionario pidió dictámenes independientes a auditores externos para que evalúen si correspondía o no la entrega de las reservas.

Desde un primer momento, voceros del BCRA enfatizaron que en realidad faltaban aspectos técnicos para instrumentar la apertura de dichas cuentas, pero desde Economía aseguraban que ya se había cumplido con todos los pasos legales necesarios.

Pero además de los condicionamientos legales de la Carta Orgánica, en el Central también desde el primer momento objetaron el fondo de la medida. «Este DNU abre una compuerta para que salgan las reservas, pero no le pone un límite», indicaron reiteradamente directores de la institución. Si bien el Fondo del Bicentenario utiliza en esta etapa 6.569 millones de dólares, aún tendría más de 12.000 millones de dólares como reservas de «libre disponibilidad».

Boudou ya había dejado claro que no tendría empacho en utilizar la totalidad en caso de ser necesario.

Los acontecimientos tomaron tal vértigo que en un abrir y cerrar de ojos cambió el principal interrogante de la City en relación con el BCRA: de preguntarse si Redrado continuaría al frente de la institución una vez finalizado su mandato el 24 de setiembre de 2010, ahora preguntan si mañana continuará en su puesto. Los que ayer pasaron la tarde con el titular del Central aseguran que está de excelente semblante y dispuesto a enfrentar una larga batalla.

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