Por la decadencia del disco en todas sus formas como soporte comercial para la música, y de las dificultades que viene encontrando la industria para dar sustentabilidad a un negocio que necesariamente está reformulándose, las empresas disqueras con catálogos importantes, siguen apelando a un recurso que permite encontrar una vuelta de tuerca al asunto: el de reeditar álbumes legendarios, inoxidables, de artistas también muy bien probados, con algún toque distintivo como para que los fans encuentren sentido en volver a comprarlos.
En este caso, el grupo en cuestión es Led Zeppelin, la banda británica que Robert Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham armaron en 1968, que continuó hasta 1980 y que tuvo algunas reuniones posteriores. Dignísimos representantes de lo que por aquellos años era el rock más duro, con baladas que no tienen competencia y con una sencillez de la que hoy deberían aprender muchas propuestas jóvenes.
Ya había sucedido lo mismo con los tres primeros álbumes de la banda. Ahora es el turno de "Led Zeppelin IV" de 1971 y "Houses of the Holy" de 1973. La idea, muy bien concretada, fue reproducir, masterizadas, las ediciones originales y sumarles, con la misma lista de títulos y en igual orden, otros registros que por cuestiones estéticas y/o técnicas del momento, no llegaron a plasmarse en un álbum. Y aunque más no fuera por escuchar nuevamente "Stairway to Heaven", valdría la pena encontrarse con estos álbumes.
| Ricardo Salton |



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