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Reflotan propuesta de fondo compensador para provincias
Maurice Closs
Ese fondo -trazó- podría nutrirse de una tajada de la recaudación de «un nuevo impuesto» que, expresamente, no se coparticipe para esquivar los criterios que hoy signan esa distribución, y a los que considera inequitativos.
Las declaraciones se enmarcan, en rigor, en el rebrote de planteos desde el interior del país a Nación en pos de que se rediscuta el sistema de asignación de los recursos coparticipables, en medio de las urgencias financieras que crecen en las provincias (por la desaceleración de la coparticipación frente al enfriamiento de la economía) y de la tensión política entre Cristina de Kirchner y Daniel Scioli.
En las últimas horas, el bonaerense reflotó la necesidad de reformular el reparto para mejorar la lluvia per cápita en su distrito. Pero la pretensión fue cuestionada públicamente esta semana por otros dos justicialistas: el chaqueño Jorge Capitanich y el salteño Juan Manuel Urtubey.
«Es injustificado: ellos creen que son quienes reciben menor ingreso coparticipable por habitante pero no es así», disparó Capitanich, además de recordar que Buenos Aires percibe «otros beneficios, como subsidios al transporte de carga».
«Salta es la provincia que tiene menos presupuesto por habitante y, pese a eso, podemos administrar y no tenemos problemas ni necesidad de la ayuda de nadie», afirmó Urtubey.
El salteño también advirtió que «la experiencia demuestra que en los procesos de más expansión es más fácil discutir coparticipación porque si no, lo que estamos discutiendo hoy es ver a quién se le saca para que tenga más otro».
Es precisamente en esa línea que se inscribe la propuesta de Closs, que por el momento es estrictamente misionera pero que podría ser vista con buenos ojos por otros mandatarios. De hecho, en 2010 Urtubey había sugerido crear un Fondo de Convergencia, también a nutrirse por fuera de la coparticipación, para corregir asimetrías y asistir a distritos con alto índice de Necesidades Básicas Insatisfechas. Pero la iniciativa -que apuntaba a aprovechar el superávit fiscal de entonces- no prosperó, sobre todo por el rechazo de algunas provincias grandes.
«Creo que una solución sería encontrar una nueva fuente de financiamiento»,
remarcó en las últimas horas Closs, además de sugerir que una ley determine «en el momento de la creación» que el tributo en cuestión «se va a distribuir de una manera distinta».
Según el misionero, una opción sería «subir dos puntos del Impuesto a las Ganancias, y que esos dos puntos adicionales por esa ley de creación no entren a la masa coparticipable y vayan a compensar a alguna de las provincias que tienen los problemas que tenemos».
Esa hipótesis se da en sintonía con la defensa que en voz alta o por lo bajo hacen los mandatarios y sus ministros de Economía respecto de la conveniencia de no subir el piso para tributar ese impuesto, como reclaman los gremios, para no disminuir la masa coparticipable.
En esa línea, el misionero blandió la posibilidad de que ese retoque en Ganancias esté centrado en «los grandes contribuyentes», aunque también ventiló la variante de que el potencial nuevo impuesto recaiga sobre «el cigarrillo o el combustible».
«Se trata de buscar un nuevo tributo, y distribuirlo ya no en base a la Ley de Coparticipación Federal vigente, sino a un nuevo criterio que sea como una suerte de fondo compensador de las provincias que tenemos una coparticipación baja», argumentó Closs.
En el caso de Misiones, explicó, la población creció «más de un 40%» entre 1991 y 2010, mientras que «los criterios de coparticipación han quedado estancados». Además muestra fuerte disparidad respecto de lo que reciben por habitante otros distritos norteños, aunque reconoció que también «la coparticipación percápita de Buenos Aires es muy baja», en medio de los cortocircuitos entre la Presidente y Scioli.
Sin embargo, el cacique provincial volvió a destacar que sus «expectativas de lograr una reforma a la Ley de Coparticipación son bajas, por no decir casi nulas». Pero remarcó que ese escenario no es atribuible a la Presidente sino a que la Constitución reformada de 1994 determina que para retocar esa norma se requiere del acuerdo de todos los gobernadores y de una ley acuerdo en las dos cámaras, «lo cual es muy difícil de hacer». «Hay un error o una falla en la Constitución de 1994 que hace que esto no se resuelva, porque si yo quiero más índices de coparticipación le tengo que sacar a una provincia la cuarta parte. ¿Quién me va a dar si todas las provincias estamos con problemas?», enfatizó.


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