Atenas - Cada vez que habla del tema, a Yorgos Protopapas le hierve la sangre: «Los huérfanos griegos son los únicos del mundo que deben pagar impuestos para ser protegidos». El director de Aldeas Infantiles SOS en Grecia se refiere así a la decisión del Gobierno griego de que también las ONG paguen impuestos, dentro de la lucha sin cuartel para reducir el enorme déficit público, desde el 15,6% de 2009 hasta el 6,6% con el que se prevé concluir este año. Desde las reformas de impuestos de 2010, las donaciones también han dejado de ser deducibles para los donantes, y los receptores deben pagar impuestos por ellas. Además, se han incrementado hasta un 50% los impuestos sobre diversos servicios -como el gasoil de calefacción- y se les hace pagar un 1% del valor inmobiliario de sus propiedades. Por si fuera poco, el Gobierno del primer ministro conservador Antonis Samarás ha cancelado las ayudas públicas a las ONG, debido a la falta de fondos y a la opacidad de la financiación de la tupida red de organizaciones surgida los últimos años.
Agencia EFE
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