El mecanismo fino de la puesta en escena de este espectáculo anual tiene siempre en cuenta dos factores: la tradición y la variación. Si bien es cierto que el público no aceptaría un esquema nuevo que lo alejara demasiado de un formato tan probado y aplaudido, también es verdad que sus productores deben evitar, temporada tras temporada, introducir novedades que lo pongan a salvo del riesgo de la repetición perenne.
En los últimos años, justamente, el único show que se apartó demasiado de ese formato para convertirlo en un espectáculo temático fue el que le consagraron íntegramente a Nemo, y fue éste el que no tuvo la misma repercusión que los demás.
"Celebremos", dentro de estos carriles (tradición y variación) es uno de los más logrados, y el que mejor satisface el gusto de chicos y adultos. En la primera parte, uno de sus mayores hallazgos es la coreografía completa del "Aprendiz de hechicero" de Mickey, el famoso fragmento de la "Fantasía" de 1940 sostenida por la partitura sinfónica de Paul Dukas. Hasta el momento, "Disney On Ice" nunca lo había incluido, y ahora lo hace de forma magnífica, con el añadido de unas "escobas" voladoras que bajan de la parte superior del estadio y se integran a los movimientos de los patinadores.
También en esta parte hay otros dos momentos antológicos, como los números del Cumpleaños y del No-Cumpleaños, apoyados en danzas a cargo de la galería más granada de los villanos de Disney: además de las habituales brujas y madrastras clásicas, también ahora personajes nuevos como el Jack de "The Nightmare before Christmas" y otras criaturas de Tim Burton. Esa vertiente gótica está complementada, como en otros momentos del show, con una mayor interactividad con proyecciones de cine en una pantalla gigante dispuesta en lo alto y al fondo de la pista (la técnica no es nueva, pero es la primera vez que se le saca más el jugo).
La segunda parte, como siempre más breve, es un racconto dinámico y vistoso de números breves, con la incorporación de otro personaje nuevo en estas pistas, como la princesa Tiana (la de "La princesa y el sapo"). Los chicos, en esta conclusión, celebran especialmente la participación del vaquero Woody y el astronauta Buzz Lightyear, de "Toy Story", que pertenecen lógicamente a generaciones más nuevas que las que aplaudían a los clásicos Mickey, Donald y Goofy (de quien seguramente ignoran que alguna vez se lo llamó Dippy o Tribilín). Para ver y pasarla muy bien.
| J.del C. |


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