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Regresa Cristina: maratón de anuncios y la crisis Malvinas
Este atardecer, Cristina de Kirchner prepara un retorno movido: anuncios, tumulto de dirigentes K y el inevitable toque emotivo.
Invisible desde el 28 de diciembre, la Presidente regresará hoy al foco público con un acto en Casa Rosada que se prepara como un desfile de gentilezas y lealtades K: además de su gabinete, habrá gobernadores, caciques, dirigentes sociales y de derechos humanos.
No será un retorno manso: Cristina cinceló un acto maratónico que, además del tumulto, incluirá al menos dos teleconferencias con el interior del país y una secuencias de anuncios multicolor, desde la crisis por las cenizas del sur hasta TV digital.
Novedades
Se esperan, en esa ráfaga, novedades para un puñado de provincias respecto de obras de infraestructura y, quizá, sobre el que fue uno de los asuntos más espinosos de enero: la sequía que castiga a varias zonas del país y desató una minirrebelión del campo.
El componente emotivo estará latente. Ayer, inorgánicamente, agrupaciones juveniles y organizaciones sociales planeaban una concentración en Plaza de Mayo. Adentro y afuera, la Casa Rosada será un besamanos: regresa la figura que centraliza el poder K.
Al margen de los 20 días de licencia, en que delegó el mando en Amado Boudou, la Presidente se apartó de la escena a mediados de diciembre y desde entonces no volvió a hablar en público. «Debe tener cosas para decir de varios temas», dijo anoche un funcionario.
Con un dejo de humor, el dirigente jugó con la idea de la abstinencia de discursos de la Presidente que, mientras está en funciones, al menos dos veces por semana utiliza alguna tarima para castigar, «bajar línea» o hacer exégesis de su gestión.
En rigor, aunque no figura en el menú del acto de regreso, se espera que la Presidente haga referencia a la cuestión Malvinas. «Siguió el conflicto al detalle, le dictó a Amado lo que debía decir. Seguro va a plantear algo fuerte», confiaron, anoche, en Casa Rosada.
Ejes
Las palabras de David Cameron y la reacción de los gobiernos latinoamericanos de impedir -en respaldo al pedido argentino de reabrir la discusión sobre la soberanía- que barcos con bandera malvinera atraquen en sus puertos serían los ejes sobre los que orbitaría Cristina.
En simultáneo, podría hacer referencia a cuestiones de política doméstica. En Gobierno dicen que no se desentendió de la agenda diaria, salvo las horas de posoperatorio en que permaneció internada, y que podría revisar varios expedientes recientes.
La tensión, hiperagudizada en estas horas, con Hugo Moyano y, como dato accesorio pero enlazado, el pedido de Daniel Scioli al jefe de la CGT para que repiense su renuncia al PJ, podrían detonar una parrafada luego de los cortes que Pablo Moyano desparramó ayer por la Capital.
Hay, allí, un déjà vu: el heredero de Moyano en Camioneros amenazó ayer con movilizar 30 mil personas a Plaza de Mayo, modus operandi que remite a la luego suspendida movilización por el exhorto de la Justicia suiza sobre las actividades del jefe del clan (ver aparte).
Pero termina, con la licencia y el interinato de Boudou, la temporada quieta, raramente vacacional, del staff K. Acostumbrado a los reproches públicos a sus ministros, el gabinete cristinista espera el retorno de la Presidente con inquietud y algo de pánico.
En esos días, por caso, hubo una tempestad entre Guillermo Moreno y Julio De Vido. Reverdeció la tensión con Mauricio Macri por la seguridad porteña y el kirchnerismo, con Cristina casi anestesiada, enfureció con el picado playero de Daniel Scioli y el intendente de la Capital.
Pablo Ibáñez

