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Relativa calma en elecciones en Honduras. Dudas por abstención
El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, gesticula después de sufragar en la localidad de El Progreso. Estados Unidos, Perú, Costa Rica y Panamá anunciaron que reconocerán el resultado electoral. También lo haría Colombia.
En declaraciones radiales, el secretario general del Tribunal Supremo Electoral, Alejandro Martínez, afín al presidente de facto, Roberto Micheletti, hizo una estimación extraoficial de la abstención de alrededor del 35%, unos nueve puntos menos de lo registrado en los comicios de 2005, cuando Zelaya fue consagrado presidente, y máximo nivel de participación en la historia del país.
Las primeras proyecciones oficiales de resultados asignaban al conservador popular Porfirio «Pepe» Lobo un previsible triunfo por amplio margen, con un 55% de los votos, contra un 38% del liberal Elvin Santos. Éste pertenece al mismo partido que el depuesto Manuel Zelaya, aunque se ubica en las antípodas y apoyó el golpe.
El propio Zelaya, también en declaraciones radiales desde la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde sigue refugiado, vaticinó un 50% de abstención, mientras que la Radio Globo, cercana a la resistencia al Gobierno de facto, arriesgó hasta un 65%. El Frente de Resistencia al Golpe denunció además una «campaña de intimidación con amenazas penales a la población si no se presentaban a votar».
Agencias internacionales constataron que sobre la hora de cierre, a las 18 locales, todavía había colas en centros de votación de barrios de clase media y, especialmente, algunos muy empobrecidos de la periferia de Tegucigalpa, como Flor del Campo.
En cambio, en San Pedro Sula, segunda ciudad del país, varias personas resultaron heridas cuando manifestantes opositores chocaron contra la Policía. Hubo al menos un detenido y dos personas permanecían desaparecidas anoche. El sábado, la Policía detuvo a un número indeterminado de «sospechosos».
En el marco de un amplio repudio regional a las elecciones, se formó un bloque visible que reconocerá el resultado. A la conocida postura del Gobierno de Barack Obama se plegaron Perú, Panamá, Costa Rica y, probablemente, Colombia.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llamó por teléfono el sábado al canciller Jorge Taiana, que se encontraba en Roma, sin que ninguno pudiera convencer al otro de cambiar de postura. Clinton concedió que éste podría ser el «primer paso» hacia una salida democrática, pero no es todavía una solución a la crisis, según fuentes de la Cancillería argentina. La postura del Gobierno de Cristina de Kirchner coincide con la del bloque chavista, otros países centroamericanos, Cuba, Brasil, Uruguay, Chile y España, que lidera la voz europea al respecto. «Tenemos la necesidad de dar un mensaje muy claro, estas elecciones no pueden tener ninguna validez y nada que salga de ellas puede aspirar a un reconocimiento internacional», insistió ayer Taiana.
Uno de los más enfáticos ayer fue el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que volvió a dejar clara la distancia que lo separa de Barack Obama. «En el caso de Honduras, tuve una conversación con (el canciller) Celso Amorim y le he dicho que Brasil no tiene por qué repensar nada», dijo Lula al arribar a Estoril, Portugal, donde hoy se realiza la cumbre iberoamericana de jefes de Estado. «Nosotros necesitamos, a veces, mantener nuestras convicciones sobre las cosas, porque eso sirve como una alerta para otros aventureros», sostuvo Lula.
Agencias EFE, AFP, DPA y ANSA


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