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Renunció el equipo económico de Bachelet por su giro progresista
La inédita polémica interna se desató por la intención de la presidenta de Chile de reformar el sistema jubilatorio de capitalización individual y por su veto a un megaproyecto de inversión minera en un área protegida. Situación de alto riesgo a tres meses de los comicios.
ALINEADO. Nicolás Eyzaguirre, ex ministro general de la Presidencia y nuevo titular de Hacienda, saluda a Michelle Bachelet al asumir su nueva función.
Las renuncias desnudaron profundas diferencias sobre el manejo de la economía, que se iniciaron con el proyecto para reformar el sistema jubilatorio legado por la dictadura de Pinochet y que culminó con el rechazo, hace diez días, de un millonario proyecto de inversión minera Dominga, en el norte del país.
Según analistas, el equipo económico le habría ocultado a Bachelet un informe sobre productividad económica elaborado para analizar el impacto de la reforma de las pensiones, que introduciría una cotización del 5% para los empleadores como complemento del 10% que aportan los empleados a un sistema de capitalización individual, vaca sagrada de la economía pinochetista y similar al que aplicaron en los años 90 países como la Argentina, pero que constituye una rareza a nivel internacional.
En el caso del proyecto minero y portuario de Dominga (en Coquimbo, norte), el equipo económico se habría mostrado favorable a la inversión, de casi 2.500 millones de dólares en las cercanías de una zona de protección ambiental pero económicamente deprimida, mientras que Bachelet respaldó públicamente al ministro de Medioambiente, Marcelo Mena, que lideró el rechazo a la iniciativa.
"Avanzar sostenidamente hacia mayores niveles de crecimiento requiere disciplina y decisión del Gobierno, y espacio para que el sector privado pueda despegar su iniciativa con reglas claras y estables", explicó Valdés al presentar su renuncia. "No logré que todos compartieran esta convicción".
Minutos antes de su dimisión, Bachelet había enviado un mensaje drástico: "No concibo el desarrollo a espaldas de las personas, donde solo importen los números".
"Cada uno de quienes hoy se integran a sus nuevas carteras asumirán desafíos importantes para consolidar el ciclo de cambio que hemos puesto en marcha como Gobierno y que presenta importantes exigencias en cuanto a la agenda legislativa que enfrentamos para este año", dijo Bachelet durante la ceremonia del relevo ministerial, celebrada en el palacio de La Moneda.
La crisis se desató cuando la jefa de Estado aceleró su ambicioso programa de reformas, tras la aprobación del aborto terapéutico -uno de sus mayores triunfos políticos- y el envío al Congreso de un proyecto de ley para establecer el matrimonio igualitario, a seis meses de que concluya su mandato (ver nota aparte).
"Aunque quedan pocos meses de nuestro período, ellos serán de intensa actividad para consolidar ese camino de cambios que busca asegurar un país más inclusivo, democrático, libre, justo participativo y próspero que el que encontramos al llegar", dijo en la ceremonia de jura.
Pero en plena campaña para las elecciones generales del 19 de noviembre, en las que la derecha tiene la mayor opción de la mano del expresidente Sebastián Piñera, la crisis es vista como un disparo en el pie de la propia coalición, que peligra en la prolongación de su Gobierno.
"Es un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas en un Gobierno que está terminando y con elecciones a las puertas", criticó el senador oficialista Jorge Pizarro.
Con miras a estas elecciones, la coalición oficialista se presenta por primera vez desde el regreso de la democracia dividida con dos candidatos: el periodista Alejandro Guillier y la senadora Carolina Goic, ninguno de los cuales le hace sombra a Piñera, que lidera cómodamente la carrera electoral, con un 43% de intención de voto.
| Agencias AFP, ANSA, EFE y DPA |


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