17 de febrero 2016 - 00:00

Renzi se fue pero en junio llegarán 300 empresarios

Matteo Renzi multiplicado: en la corta visita a Buenos Aires habló en la UBA, pasó por la Bombonera, donde hizo jueguitos con la pelota junto a Daniel Angelici, usó el balcón de la Casa Rosada junto a Mauricio Macri, tuvo almuerzo con fiesta y show en el Museo del Bicentenario  y paseó con casco por las entrañas de la Capital Federal para anunciar el relanzamiento de las obras de soterramiento de la línea Sarmiento.
Matteo Renzi multiplicado: en la corta visita a Buenos Aires habló en la UBA, pasó por la Bombonera, donde hizo jueguitos con la pelota junto a Daniel Angelici, usó el balcón de la Casa Rosada junto a Mauricio Macri, tuvo almuerzo con fiesta y show en el Museo del Bicentenario y paseó con casco por las entrañas de la Capital Federal para anunciar el relanzamiento de las obras de soterramiento de la línea Sarmiento.
Matteo Renzi, el premier italiano, se fue ayer de la Argentina después de una visita de un día y medio que, excusas de agenda mediante, estuvo destinada a comenzar a descongelar las relaciones de todo tipo con Italia, en especial la cantidad de proyectos de inversión y complementación con ese país congelados durante toda la era kirchnerista, en parte con la explicación de la crisis con los bonistas.

El final de la visita fue un almuerzo en el Museo del Bicentenario en la Casa Rosada con 300 invitados del Gobierno, empresarios, escritores, gobernadores, diputados, senadores, deportistas y opositores. Repitió Macri allí una foto cada día más habitual en el Gobierno, con gobernadores peronistas alternando en las mesas con macristas y ministros.

En el brindis final Macri le agradeció a Renzi por venir "en tan poco tiempo", y confió en que "esa corriente de afecto" entre los dos países "la usemos para tener una relación del siglo XXI , donde logremos que haya más oportunidades para nuestros jóvenes, para nuestras comunidades, porque todos estamos aceptando el enorme desafío de generar trabajo que ése es el camino en nuestro país para resolver los problemas de pobreza y exclusión, a trabajar juntos contra el narcotráfico y a formar parte de este mundo globalizado".

Renzi
le respondió: "El mundo no sólo quiere a la Argentina y a Italia, sino que yo creo que tiene necesidad de la Argentina y de Italia".

Para mostrarle un show de tango al visitante el Gobierno eligió a la pareja de Gisela Natoli y Gustavo Rosas y luego el quinteto "Tango Contempo", mientras en las mesas se servía un menú mix de culturas: ensalada caprese, cordero patagónico y helado.

Los seguían Marcos Peña, en la misma mesa con Cristiano Rattazzi, Alejandro Bulgheroni y Rodolfo D´Onofrio, los gobernadores de Formosa, Gildo Insfrán; de Misiones, Hugo Passalacqua; de Tucumán, Juan Manzur; y de Corrientes, Ricardo Colombi.

En la mesa principal, junto a Macri y Juliana Awada, se sentó Gabriela Michetti y cerca de ellos Emilio Monzó, y los legisladores Fernando Sánchez, Graciela Camaño, Victoria Donda, Margarita Stolbizer, Felipe Solá, Eduardo Amadeo, el tenista Agustín Calleri, y los escritores Federico Andahazi y Alejandro Rozitchner.

El quinteto "Tango Contempo" amenizó el almuerzo con interpretaciones de distintos tangos, especialmente obras de Piazzolla, mientras los comensales degustaron un menú que estuvo compuesto por ensalada new caprese, una preparación de cordero patagónico y helado.

En ese momento Renzi anunció: "Durante junio vamos a organizar una gran misión junto con el Gobierno argentino, con alrededor de 300 empresarios interesados en invertir en este país con operaciones packaging de joint venture, sobre todo pequeñas y medianas empresas, porque éste es el sistema más importante para la Argentina y para Italia".

Más temprano habían relanzado juntos las obras de soterramiento del Ferrocarril Sarmiento, que está a cargo de la UTE conformada por la firma argentina IECSA, la española Comsa, la italiana Ghella y la brasileña Odebrecht. Antes del almuerzo en la Rosada Renzi, fanático del fútbol, pasó por la Bombonera, donde el presidente de Boca, Daniel Angelici, no sólo lo esperaba sino que le abrió el campo para que el italiano hiciera unos aplaudidos jueguitos con la pelota.

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