"Ganamos", lanzó el presidente regional saliente, el independentista Artur Mas. "Tenemos un mandato democrático y esto nos da una enorme legitimidad para seguir adelante con este proyecto", agregó, celebrando la victoria frente a 2.000 personas que ondeaban banderas independentistas en el centro de Barcelona.
Con casi un 98% de votos escrutados, la candidatura independentista Junts pel Sí, impulsada por el jefe del Ejecutivo regional, y CUP, formación secesionista de izquierda, sumaron 72 diputados, cuatro más de los 68 que marcan la mayoría absoluta en una Cámara regional con 135 escaños. En porcentaje de votos, la suma de ambas listas se quedó a casi dos décimas del 50%.
Ese número era la línea roja marcada por Mas para iniciar el camino hacia la independencia de Cataluña. Al no alcanzarlo su lista, que obtuvo 62 diputados, necesitará el apoyo de la CUP, que consiguió 10. Para pactar, la fuerza anticapitalista exigió, sin embargo, poner en marcha un plan de emergencia social y no escoger reelegir al actual presidente regional.
Anoche, en su fiesta de celebración, llamaron a la desobediencia. "A partir del lunes la legislación española puede y debe ser desobedecida por los catalanes", dijo su líder Antonio Baños. "Hoy nace la república". subrayó.
Dos políticos de izquierda se perfilan como posibles aspirantes al cargo: el execosocialista Raül Romeva y el republicano Oriol Junqueras, socio de Mas en la coalición Junts pel Sí, quienes no generan rechazo en la CUP.
Las elecciones registraron una participación del 77,5%, un récord en los comicios de esta región. Son diez puntos más que en las últimas celebradas en la región en 2012.
Oficialmente su función era renovar el Parlamento y el Gobierno regionales pero, en esta ocasión, los independentistas prometieron emprender un proceso para llevar a la constitución en 2017, de una república independiente con 7,5 millones de habitantes.
Tras más de dos años pidiendo un referendo soberanista como los celebrados en Quebec o Escocia, sistemáticamente denegado por el Gobierno conservador español de Mariano Rajoy, Mas apostó finalmente por convocar estas elecciones anticipadas.
"Esto es muy emocionante", declaró Agustí Raga, jubilado de 73 años. "Estamos muy contentos de vivir un momento histórico", agregó su esposa, Cristina Elgstrom, de 49 años.
Para los antiindependentistas el resultado fue un fracaso de las aspiraciones secesionistas. "La mayoría de los catalanes optamos por la convivencia y por la unión", afirmó la candidata del centroderechista Ciudadanos, Inés Arrimadas, segunda fuerza con 25 diputados, que pidió la dimisión de Mas y convocar a nuevas elecciones.
El voto antiindependentista restante quedó disgregado entre el Partido Socialista de Cataluña (16) y el conservador Partido Popular (PP) de Rajoy (11) .
"La mayoría de los catalanes rechazó la independencia", afirmó en Madrid el vocero del PP Pablo Casado. "Vamos a seguir garantizando la legalidad, vamos a defender la unidad de España", señaló.
Sin embargo, al casi 48% de los votos logrado por Junts pel Sí y CUP, debe sumarse el 8,9% de la lista Catalunya Sí que es Pot, la candidatura de izquierdas en la que está integrada Podemos, (11 escaños) que si bien es contraria a la independencia unilateral, apoya el derecho a decidir de los catalanes. Es decir, defiende la inquietud soberanista.
La hoja de ruta ideada por la coalición Junts pel Sí prevé una declaración de inicio del proceso independentista una vez constituido el parlamento regional. Su intención es abrir entonces negociaciones con Madrid y Bruselas para buscar una salida a la secesión.
Ayer, la Unión Europea (UE) le recordó a Mas que una salida de España significaría también la retirada del bloque.
Rajoy y su Gobierno repitieron sin cesar que no aceptarán ningún tipo de negociación para dividir el país, que en diciembre celebrará elecciones legislativas. Incluso, están a punto de aprobar una propuesta de reforma urgente del Tribunal Constitucional para inhabilitar a Mas por cualquier acto ilegal.
La respuesta de los independentistas, contemplada en su hoja de ruta, sería declarar la independencia unilateral y el presidente regional advirtió recientemente que Cataluña podría dejar de pagar su parte de la deuda española, que asciende al 32,8% de su PBI.
| Agencias AFP, DPA, Reuters, |
y Ámbito Financiero


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