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Resurgimiento republicano opacó el primer aniversario de Obama
Obama trató de dar al aniversario de su triunfo un aspecto de normalidad. Mantuvo reuniones con asesores y viajó a Madison, Wisconsin, para promover la reforma educativa en un acto con estudiantes secundarios.
El aniversario llegó un día después de las elecciones de gobernadores en Nueva Jersey y Virginia, en las que los candidatos republicanos derrotaron a los demócratas.
En su discurso ante los estudiantes, Obama no mencionó los resultados adversos para su partido y aludió al triunfo del 4 de noviembre de 2008. «Fue un día de esperanza y posibilidades, pero también aleccionador», dijo Obama. El mandatario indicó que su triunfo estuvo condicionado por dos «obligaciones fundamentales», a las que identificó como «rescatar a nuestra economía del colapso inminente» y asegurar «las inversiones de largo plazo». Consideró que «el país marcha en la dirección correcta».
La victoria de hace un año, que fue histórica porque se trató de la primera elección de un presidente negro en EE.UU., coincidió con la irrupción de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de los 30. Sin embargo, el frente económico dio un alivio al marcar señales de crecimiento en el tercer trimestre de 2009 por primera vez en un año. La incipiente recuperación no alcanza todavía para revertir variables sensibles como el desempleo (9,8%) y la pobreza (13,9%), por lo que no mejora el humor social.
Sondeos indican un cambio en la tendencia pesimista que desató la crisis. Una encuesta difundida por CNN marcó que el 63% de los consultados afirmaron que a su país le está yendo mal o muy mal, contra el 83% de hace un año. Pero en detrimento de Obama, cada vez menos se acuerdan del desprestigiado George W. Bush y más responsabilizan a Obama de la crisis. El demócrata pagó también los costos de no poder llevar a cabo la rebaja impositiva para el 95% de los estadounidenses.
Es en los planos bélico y político en los que Obama enfrenta situaciones de estancamiento que también restan a su popularidad. La reforma sanitaria, pilar de su primer año en cuanto a cuestiones domésticas, no termina de definirse. De acuerdo con lo que ha trascendido del proyecto que se debate en el Congreso, nadie parece quedar conforme. La base progresista de su electorado considera insuficiente la intervención propuesta del Estado para subsanar un sistema de aseguradoras privadas que resulta caro e ineficiente. Los conservadores, por su parte, desataron una guerra santa contra la reforma, que llevó a extremos como calificar de «comunista» al mandatario.
En tanto, los jefes militares de las tropas estadounidenses en Afganistán (unos 65.000 hombres) admitieron que los talibanes están ganando la guerra, mientras marcha en cámara lenta el objetivo de desarmar el limbo jurídico de Guantánamo, enclave en el que están alojados más de 200 extranjeros acusados de terrorismo.
Estos inconvenientes y dilaciones colaboran para mellar la popularidad de Obama. Una encuesta difundida ayer por el sitio Real Clear Politics marcó que la aprobación de su Gobierno llega al 51,4%, estable en el último cuatrimestre, y la reprobación alcanza al 44,1% de los consultados. Desde enero, cuando asumió, Obama bajó 15 puntos porcentuales.
El vocero presidencial Robert Gibbs sí abordó las victorias de un republicano en la gobernación en Virginia, uno de los distritos más conservadores de EE.UU. (pese a que estaba en manos demócratas) y otro en Nueva Jersey, de los más progresistas. Gibbs afirmó que los votantes se pronunciaron acerca de «asuntos muy locales que no involucran al presidente».
Como aliciente, los demócratas ganaron dos escaños para la Cámara baja en distritos de los estados de Nueva York y California, e hicieron un buen papel en la alcaldía de la ciudad de Nueva York, donde fue reelecto el ex republicano Michael Bloomberg. Los conservadores se permitieron hacer proyecciones para las legislativas de medio término de 2010 cuando se renueve la totalidad de la Cámara baja y un tercio del Senado. «El renacimiento republicano ha comenzado», aseguró Michael Steele, presidente del Comité Nacional Republicano.
La oposición ha logrado mantenerse en pie tras la salida de Bush del poder, pero mantiene problemas de liderazgo. Sus dos figuras prominentes son los integrantes de la fórmula presidencial derrotada por Obama-Biden. El senador John McCain y la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin se mantienen en el candelero, pero resulta muy improbable que alguno de ellos se perfile como candidato presidencial en 2012.
Agencias Reuters, AFP y EFE

