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Retenciones: agendan sesiones de emergencia antes del 24
Aníbal Fernández comió asado ayer con el bloque de diputados kirchneristas. El Gobierno encara otra complicada batalla legislativa por las retenciones. En el ingreso, Agustín Rossi, Jorge Landau, José María Díaz Bancalari y el jefe de Gabinete.
«De nada sirve formar un dictamen en Comisión si después no tenemos los votos en el recinto», explicó uno de los principales operadores de la Quinta de Olivos en el Congreso. El pragmatismo político del kirchnerismo se reflejó así en la Cámara de Diputados. Fue la Casa Rosada la encargada de levantar la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales obligada de urgencia a cambiar de estrategia: ahora el Gobierno de Cristina de Kirchner se dedicará a sumar 20 votos de aliados en vez de pulir un dictamen destinado a chocar con el rechazo de una oposición fortalecida electoralmente.
El jefe de una comisión clave en la Cámara de Diputados explicó ayer que la directiva es abandonar las negociaciones con el PRO, la UCR y el peronismo disidente para concentrar fuerzas en la búsqueda de aliados en los bloques minoritarios de centroizquierda. El primer indicio sobre el futuro de este nuevo esquema llegó ayer de parte del diputado de la CTA, Claudio Lozano. «Si bien el Parlamento debe recuperar algunas de sus facultades», hoy delegadas en el Poder Ejecutivo, «la facultad de fijar retenciones sí debe quedar en manos del Poder Ejecutivo. Es bizantino hablar de bajar las retenciones a la soja», explicó el economista en relación con los altos precios internacionales de los granos.
El dato es revelador. Lozano, del monobloque Buenos Aires para Todos-Proyecto Sur, refleja el voto de otros nueve diputados de la bancada Solidaridad e Igualdad de Eduardo Macaluse, que la semana pasada estuvieron reunidos con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en la Casa Rosada. La mendocina kirchnerista Patricia Fadel también opera sobre ellos y algunos legisladores del SI, cuyo mandato vence a fin de año, hasta habrían sido tentados para ocupar algún cargo en la Cancillería.
Con el apoyo de esos 10 diputados aliados, el piso de 110 legisladores kirchneristas trepa a 120. Con sólo 10 voluntades más, el oficialista Frente para la Victoria se asegura 130 votos para tener quórum propio y aprobar en la sesión del miércoles 12 la delegación de facultades con retenciones incluidas, al menos hasta el 10 de diciembre cuando se renueve la mitad de la Cámara baja y el Gobierno se despida de cualquier mayoría artificial. Esos 10 votos faltantes ya están siendo gestionados fuera del Congreso. Randazzo recibirá hoy al gobernador santiagueño Gerardo Zamora, cuyo bloque podría aportar seis votos más. La residual Concertación Plural y algunos bloques provinciales terminarán de redondear el número en el recinto.
Por eso anoche, en la sede nacional del Partido Justicialista, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, intentó subir la moral de su tropa. Apenas una foto ya que el recuento voto a voto quedó en manos de Néstor Kirchner y Randazzo.
De todos modos, el oficialismo intentará hoy a las 11.00 reunir a la Comisión de Asuntos Constitucionales que comanda la todavía kirchnerista Graciela Camaño, esposa del peronista opositor Luis Barrionuevo, para firmar un dictamen mayoritario en disidencia y librar la batalla la semana próxima en el recinto.


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