20 de marzo 2009 - 00:00

Retorno a los tonos neutros para acompañar la crisis

Retorno a los tonos neutros para acompañar la crisis
Trajecitos opacos y modestos son los comodines del nuevo ajuar presidencial para recibir el otoño y las elecciones. El tono dramático de la convocatoria anticipada a las urnas hizo, además, girar la paleta de su vestidor. Hace dos semanas que Cristina de Kirchner viste sólo en grises, marrones y azules a pesar de su conocida tendencia (aun en pleno invierno) de resistir el abandonar los colores estridentes del verano, por los que muestra afinidad a la hora de adornarse.
La única vez que cambió los brillos y los colores llamativos por otros apagados, fue durante la disputa con el campo el año pasado; durante tres meses colgó los extravagantes tailleurs y vestidos entallados para volcarse a holgados trajes de corte clásico y colores neutros, esos mismos que ahora desempolva.
Como sea, un baño de sobriedad en el ajuar nunca está de más.
Pero es como si la crisis golpeara el ajuar de la dama, y la obligara a cambiar los modelitos de seda y las transparencias por trajes sastre más neutros y clásicos y que habían quedado menos ostentosos.
Por cierto, el resultado es positivo, aunque forzado, y deja por un momento atrás los desaciertos del verano en su look. Si hasta la edición española de la revista Vanity Fair le dedicó una nota en febrero donde tilda de «contradictoria» la imagen de Cristina de Kirchner.
«La Presidente suele decir que no le gusta que hablen de su estética, pero es ella la que elige un vestuario tan vistoso que contradice sus palabras», castigó la publicación.
La transformación alcanzó también al peinado. Desde diciembre venía subiendo el tono de su cabellera, hasta llevarlo casi al rojo. Ahora, acompañar la sobriedad en la ropa, con un retoque de melena, más oscurecida hacia la paleta de los chocolates, que se imponen esta temporada. Y otra vez se desmechó el flequillo, que tan desprolijo se veía en febrero.
Para acompañar los grises cambió la elección de los accesorios, ahora también más discretos. La Presidente guardó los medallones y gargantillas de oro macizo para adornar su escote con pequeñas perlas. Tampoco usa más anillos y aros con piedras de colores, que desviaban la atención cada vez que daba un discurso y movía sus manos. Para completar, hace más de diez días que no luce sus lujosos -y tan característicos de su estilo- bolsos Hermes y Louis Vuitton.
Para compensar la vestimenta otoñal, sin embargo insiste en estampados que no la favorecen, como el de círculos y flores de la falda que vistió el miércoles pasado o los lunares de la blusa que usó la semana anterior.
Pero hay que reconocer que la dama se está esforzando por estar en sintonía con las recomendaciones de los expertos, una transformación más de las tantas que exhibió desde que asumió el cargo, cuando se aburre de su look, costumbre que hasta ahora le impidió crear un estilo propio.
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Esta semana el diario consultó al diseñador de alta costura Abel Luppo para que analizara el cambio en el estilo de la Presidente. El especialista, que sigue de cerca la vestimenta de Cristina de Kirchner, asegura que «si bien desde que comenzó 2009 la Presidente hizo gala de distintos looks, la sastrería es lo que mejor le sienta».
Dijo que «se esmera en adecuar su imagen para que esté acorde con la crisis que vivimos, lo cual no está mal. El problema es que aún no encontró el balance para que sus conjuntos marquen un sello personal y distintivo».
A su vez, Luppo advirtió que Cristina de Kirchner «aún no definió los cortes de las prendas ni la simetría adecuada para su figura».
Para el diseñador, cuando la mandataria opta por conjuntos menos estructurados, debería elegir las faldas al biés y eliminar los estampados que, según dice, «no la favorecen».
«La combinación de camisas o blusas con accesorios que siga la misma línea, como las perlas, son los conjuntos que mejor le quedan», aseguró el modisto y festejó la elección de la falda negra con estampado floreado en blanco que Cristina de Kirchner usó el martes, junto con una camisa en encaje con mangas largas. «La combinación logró un outfit muy profuso», dijo el especialista.
Asimismo, el diseñador asegura que la Presidente todavía comete errores graves a la hora de vestirse. «Debería balancear los géneros satinados. El brillo excesivo de las telas no la estilizan», dijo. «Aunque le gusten los cuellos levantados en camisas y chaquetas, le sugiero despejar el rostro y el cuello para lucir más el peinado. Con estos cambios lograría definir aún más su imagen», concluyó.

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