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Reunión extraordinaria hoy de líderes de UE
El anuncio del rescate, en el que también participará el FMI con 30.000 millones de euros, no trajo la calma a los mercados de valores y de deuda, ni detuvo la depreciación de la moneda única europea en los últimos días. Muchas dudas siguen asaltando a los inversores: que Grecia sea capaz de aplicar a rajatabla el severísimo plan de austeridad, que el dinero ofrecido por la Eurozona y el FMI sea suficiente, que el desembolso pueda sufrir algún bloqueo a nivel nacional y que los gobiernos de la zona sean capaces de prevenir el contagio a otros países periféricos como Portugal, Irlanda o España. La propia supervivencia de la unión monetaria europea llegó a ser puesta en duda por los analistas financieros.
En este ambiente, Van Rompuy convocó a los socios del euro para «hacer balance de los procedimientos parlamentarios» de autorización de los préstamos nacionales «con vistas a cerrar el conjunto del proceso». Van Rompuy también quiere que los líderes examinen hoy «las lecciones que se derivan para la zona euro».
La presión empieza a hacerse irresistible en favor de un endurecimiento de las reglas de disciplina fiscal, de un mayor control y vigilancia por parte de Bruselas sobre las estadísticas y los presupuestos nacionales, y del establecimiento de un mecanismo permanente que permita cortar a tiempo las crisis de pagos. Van Rompuy mostró su confianza en que, una vez que los mercados se den cuentan de la amplitud del apoyo a Grecia, cesen los movimientos «totalmente irracionales» que hubo en los últimos días contra otros países de la zona euro, como España o Portugal, víctimas, según él, de «rumores infundados».
Agencia EFE

