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Revelan cómo murieron los niños incas hallados en Salta
Los cuerpos fueron hallados en 1999 por el arqueólogo norteamericano Johan Reinhard y su colega argentina María Constanza Ceruti, acompañados por un grupo de estudiantes de arqueología argentinos y peruanos financiados por la National Geographic Society.
«Fue el gran hallazgo de mi vida», resumió Reinhard al recordar aquel día en que a 26 metros de la cumbre y rodeados de un ajuar funerario de la nobleza inca se toparon con los cuerpos congelados, que fueron apareciendo uno a uno hasta sumar tres.
Como suele suceder en estos casos, el descubrimiento generó euforia en el ambiente científico, curiosidad y admiración, pero abrió un nuevo capítulo en la polémica por la intromisión de los occidentales en el legado de la cultura indígena. De hecho, hay quienes consideran que es una falta de respeto por el ritual de la muerte de los pueblos originarios.
Hoy los tres niños incas están celosa y extremadamente custodiados y monitoreados en el Museo de Arqueología de Alta Montaña de la ciudad de Salta, que cuenta con una superficie de 1.507 metros cuadrados. No se exhiben los tres juntos, sino uno a la vez, durante tres meses. «Luego se los conserva a la sombra por un período de ocho meses», amplió Miguel Ángel Xamena, director del museo.
Según pudieron establecer los patólogos, arqueólogos y forenses, los durmientes fueron partícipes de una ceremonia conocida como «Fiesta de la Capacocha», que se celebra en honor al Sol, el Inti Raymi. «Llevaban a los niños a las cumbres de las altas montañas y los ofrecían como una forma de comunicarse con los dioses», explicó Xamena.
Las condiciones de iluminación son también de cuidado, con luz filtrada y tenue. La crioconservación está a cargo del ingeniero industrial Mario Bernasky, responsable de haber diseñado los parámetros de temperatura adecuados para la cámara, que fueron establecidos en 20° bajo cero en una atmósfera rica en nitrógeno y pobre en oxígeno. «Con estas condiciones podemos preservarlos por más de 1.000 años más», se entusiasmó Bernasky. El volcán Llullaillaco se encuentra en el Departamento Los Andes, provincia de Salta. Su cumbre está a 6.739 metros sobre el nivel del mar. Es una de las principales montañas de la Cordillera de los Andes y uno de los volcanes más altos del mundo.
El origen del nombre se debe a la unión de dos palabras: «Llulla», que en lengua quechua significa: «Mentira, cosa engañosa y aparentemente vana o falsa», y «Yaku» o «Llaco», que quiere decir: agua.
Traduciendo, sería algo así como: «La aguada del engaño». Por eso, muchos se preguntan si quizás aquellos niños incas caminaron 1.600 kilómetros engañados por la promesa de acceder a un nivel superior en el universo de los dioses y a cambio encontraron la muerte de manera brutal, en alguno de los casos, o simplemente se durmieron en un sueño eterno después de haber ingerido chicha o por hipotermia.


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