31 de agosto 2009 - 00:00

Revelan pasión oculta de Gabriela Mistral

 Santiago - La apasionada correspondencia amorosa entre la poeta chilena Gabriela Mistral y su secretaria y después albacea Doris Dana se reveló ayer con la publicación de un libro que compiló esas cartas, mantenidas ocultas por más de 50 años. «Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí», le escribió en abril de 1949 la premio Nobel de Literatura a Dana, una norteamericana 30 años más joven.

«Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí», le escribe Dana por esa misma fecha, según extractos de algunas cartas difundidas ayer por «El Mercurio». «Tú nunca habrías hecho lo que yo hice por tenerte. Pero eso no fue hecho por otra cosa, fue un amor violento de alma y cuerpo», escribió en otra carta Mistral, quien durante muchos años fue conocida masivamente por sus poemas a la maternidad y la infancia.

Las 250 cartas entre Gabriela y Doris, escritas entre 1948 y 1956, fueron publicadas en el epistolario «Niña Errante», editado en conjunto por Randon House-Mondadori y la Biblioteca Nacional de Chile, un proyecto a cargo del conservador de la dirección nacional de bibliotecas Pedro Pablo Zegers.

Las cartas estaban contenidas en las 168 cajas con poemas inéditos, manuscritos, fotografías y otros miles de documentos que fueron donados al Estado chileno por Doris Atkinson, sobrina de Dana, cuando ésta murió en 2006.

Gracias a «Niña errante», aseguró Zegers al diario «El Mercurio», Gabriela Mistral se revela «en todo el espectro, tenemos un personaje que se va integrando al mundo, se convierte en un ser de carne y hueso». El editor afirma que «ex profeso» evitó clasificar de homosexual la relación de ambas mujeres «para respetar la intimidad», aunque reconoció que los lectores podrán hacer su propia interpretación del epistolario.

Gabriela y Doris se conocieron en 1946 pero dos años más tarde iniciaron su relación epistolar gracias a la colaboración de Mistral en un libro sobre Thomas Mann que Dana ayudó a editar. Dana acompañó a la poeta en los últimos años de su vida. Mistral murió en Nueva York en 1957, 12 años después de haber recibido el Nobel.

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