Aunque el mercado esperaba el recorte, fue sorprendido por la rapidez de la decisión. La rebaja supone además un trago amargo para Rousseff, que se espera busque la reelección a fin de año. S&P dijo que las señales dispares de política del Gobierno tenían "implicaciones negativas" para las cuentas fiscales y la credibilidad de la política económica.
"El recorte refleja la combinación de deslizamiento fiscal, la perspectiva de que la ejecución fiscal continuará débil en medio de un bajo crecimiento en los próximos años y una restringida capacidad de ajustar la política antes de las elecciones presidenciales de octubre y cierta debilidad en las cuentas externas de Brasil", dijo la agencia en un comunicado.
Brasil ha sufrido de un crecimiento de apenas 2 por ciento en los últimos años. Rousseff intentó revivir la economía con agresivos recortes de tasas de interés y gastos sociales, pero ha sido criticada por intervenir demasiado y recurrir a opacos mecanismos contables para cumplir sus metas presupuestarias.
La agencia dijo que la credibilidad fiscal de Brasil había sido "sistemáticamente debilitada" tras los recortes en la meta presupuestaria y que los préstamos de los bancos estatales habían "socavado la credibilidad y transparencia de las políticas".
"No esperamos ningún otro cambio en el corto plazo", dijo la analista Lisa Schineller en una teleconferencia con periodistas. "Estamos muy cómodos con Brasil en la categoría de grado de inversión". La perspectiva de la calificación fue revisada a estable, desde negativo.
Pero la baja podría llevar a las otras grandes agencias, como Moody's y Fitch, a seguir los pasos de S&P.
Alberto Ramos, jefe de investigación de Goldman Sachs para América Latina, dijo que el recorte refleja la erosión gradual de los fundamentos macroeconómicos de la economía brasileña.
| Agencia Reuters |

