A 45 días de cumplirse 41 años del golpe de Estado que derrocó al Gobierno democrático del socialista Salvador Allende, la nueva generación apunta a revisar lo que fue la participación de sus dirigentes en la dictadura. La situación no es fácil en la tienda del asesinado ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán, sobre todo para quienes buscan un nuevo relato generacional cuando el pinochetismo ya no tiene ningún peso en la política chilena. "Aquí no se trata de arrepentidos versus no arrepentidos", declaró Felipe Ward, jefe de la bancada de diputados de UDI y quien integra la comisión de trabajo que buscará arribar a un texto común.
El documento no pretende hacer una revisión directa del período, sino mostrar "desde una generación distinta una visión moderna en materia de derechos humanos", acotó Ward, según consigna el diario La Tercera.
Pero muchos parlamentarios se manifestaron sorprendidos. "No me gusta que se estén haciendo anuncios y después uno sea el último en informarse", expresó el senador Alejandro García Huidobro, mientras el histórico senador Hernán Larraín respaldó la decisión de la actual directiva UDI. A su juicio es fundamental "tener una visión actual pensando en el futuro y mirándolo desde una perspectiva histórica" y añadió que "es muy relevante entender que la UDI es un partido de hoy para mañana y que los hechos ocurridos el 73 corresponden a otro momento histórico".
El expresidente de la UDI, diputado Patricio Melero, se mostró confiado en que se sabrán equilibrar las distintas visiones. "La UDI tiene una responsabilidad en la historia y sería un error borrar esa historia, pasar una retroexcavadora sobre eso por conveniencia o por oportunismo", afirmó. Para el sociólogo Patricio Gajardo, la UDI es un partido pragmático y se da cuenta de que Chile no vive la lógica de los años 90 donde estaba a flor de piel "los que eran del Sí y los del No (el plebiscito de 1988 que abortó las pretensiones de Augusto Pinochet de quedarse otros nueve años en el poder) que luego configuró las políticas de acuerdos y consensos". "En especial la UDI es el partido heredero de la dictadura y no puede desligarse de lo que fueron las violaciones a los derechos humanos y el terrorismo de Estado", dijo. "Hoy esa identidad no tiene sentido aunque no sólo fueron cómplices pasivos", añadió.
Hoy, con su visión pragmática y con las nuevas alianzas que generará el cambio del sistema electoral binominal, la UDI quiere convertirse "en una derecha social con una visión muy liberal en lo económico y muy conservadora en lo valórico, algo así como el Tea Party en los EE.UU.". La UDI, anticipó Gajardo, se va a jugar fuerte en los temas valóricos como el aborto, las uniones homoparentales, la adopción en parejas homosexuales, todas reformas que incluye en su programa Michelle Bachelet.
| Agencia ANSA |


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