12 de agosto 2016 - 00:00

Revive en lograda versión un musical de culto de los 70

Una de las claves del continuado éxito de este título (que vuelve a verificarse en esta puesta) es la activa participación de un público de “iniciados”, que hasta reacciona a la mención de algunos personajes. Para los novatos que también quieran hacerlo, se entrega una “guía del espectador”.

Rocky Horror Show. En 1975, el musical anticipó una estética “bizarra” y monstruosa que continúa hasta hoy, como puede verse en series como “The Walking Dead” o “The Strain”.
Rocky Horror Show. En 1975, el musical anticipó una estética “bizarra” y monstruosa que continúa hasta hoy, como puede verse en series como “The Walking Dead” o “The Strain”.
El clásico de culto "The Rocky Horror Show", parodia transexual de los clásicos del género fantástico, celebra 40 años desde el lanzamiento del musical que luego fue película, con Susan Sarandon en el papel de Sally. Este film se sigue viendo en las medianoches del MALBA o el Centro Cultural San Martín, con fans que asisten caracterizados y "lookeados" para formar parte de una proyección siempre participativa y, para los ajenos al fenómeno, algo desquiciada. La experiencia "Rocky", para llamarla como sus seguidores, tuvo una versión local en la sala "Pigalle" (1975), con una jovencísima Valeria Lynch.

La nueva puesta tuvo mucho de esta participación y delirio del público (hay que recordar que el estreno contó con platea de fans, amigos y familiares), a partir de una adaptación rockera y delirante de la historia escrita por Richard O'Brien. El argumento se ocupa de una pareja que, luego de averiarse su auto, se ve obligada a pasar la noche en la mansión del Dr. Frank-N-Furter, un científico loco travesti al que le fascina exhibir su última creación, Rocky, un hombre perfecto. La versión tiene anclaje en el furor por lo zombie, con criaturas que habitan el castillo del amo en Transilvania, a medio camino entre vampiros y monstruos, al estilo de "The Walking Dead" o "The Strain".

Ovacionado de principio a fin, en la función estreno el narrador, o criminólogo, fue Marcos Mundstock, quien ofreció un relato personal y desopilante. En otra función ese papel lo interpretó Anibal Pachano. Lo más peculiar de este musical es la interacción con el público. Desde el comienzo, los iniciados saben que, al escuchar el nombre de Brad, deben gritar "boludo", y al oír Sally se repite "gato". Así transcurre la obra. Los personajes más interesantes son los del Dr. Frank N Furter, encarnado por Roberto Peloni en papel consagratorio. El mismo que en vacaciones de invierno hizo al rey enano de Shrek se pone aquí los zapatos taco aguja, y todas las variantes de lencería y plumas para interpretar a este científico travesti y bisexual. Se impone sobre en el escenario desde lo corporal, y además de su vibrante voz tiene la particularidad de parecerse físicamente al protagonista de la película original, Tim Curry. De los integrantes de la corte de zombies que lo acompañan, Melania Lenoir, como Magenta, sobresale por su caudalosa voz, y un baile tan sensual como provocativo. También se luce Federico Coates como Riff Raff.

Los más duchos en el musical bailan al son del "Time warp" desde las butacas. Los que no lo son tanto pueden tener a mano una "guía de participación", que indica pasos a seguir. En una de las canciones, cuando se menciona la "luz", se encienden las luces de los celulares y la platea brilla, contradiciendo la regla de apagar el celular en cines o teatros. Aunque aquí amenacen con asesinar a quien le suene el celular, se invita a tomar fotos y videos, y compartirlos en redes sociales. Al final se llama a participar de una selfie, en la que el público oficia de escenografía de un elenco que queda en primer plano. También se suman a la foto técnicos y asistentes que ingresan desde detrás de escena.

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