18 de julio 2017 - 00:00

Río se sumerge en una ola de violencia “calamitosa”

Un enfrentamiento entre narcotraficantes y la Policía condujo al cierre de la principal autopista de la ciudad. Un policía murió en otra balacera.

DESPLIEGUE. Luego de la muerte de un uniformado en la favela Mangueira,las fuerzas de seguridad intensificaron sus redadas para dar con los sospechosos.
DESPLIEGUE. Luego de la muerte de un uniformado en la favela Mangueira,las fuerzas de seguridad intensificaron sus redadas para dar con los sospechosos.
Río de Janeiro - Río de Janeiro enfrenta una situación "calamitosa" debido a los enfrentamientos armados cotidianos, reconoció ayer el gobernador Francisco Dornelles, ante la impotencia de las autoridades para revertir una situación explosiva.

"Es calamitoso lo que estamos viviendo en Río de Janeiro en materia de seguridad", declaró Dornelles al asumir la jefatura del Gobierno debido a la licencia pedida por el titular del cargo Fernando Pezao, que sufre una grave dolencia y es investigado por corrupción.

La ciudada carioca amaneció conmocionada luego de la balacera registrada en la noche del domingo en las proximidades de la Línea Vermelha, una importante avenida que pasa por el Conjunto de las favelas Mar y el Aeropuerto Internacional Tom Jobim. El enfrentamiento se prolongó durante horas por lo que un grupo de automovilistas, con sus familias y niños pequeños, se refugiaron en un batallón de la Policía Militarizada.

La televisión mostró imágenes del fuego cruzado y de agentes fuertemente armados corriendo por la ancha avenida de dos sentidos. "Todo el mundo se tiró al suelo, había gente que entró en la baúl del auto", contó un conductor a la cadena O Globo. Otros se refugiaron detrás de las barreras de concreto de seguridad de la autopista. La vía pudo ser reabierta definitivamente sólo tras la medianoche.

Horas después, un policía falleció en otro punto de la ciudad. "Policías fueron atacados a tiros. Bruno Dos Santos Leonardo , de 29 años, fue alcanzado en la cabeza y no resistió. Estaba casado y deja una hija", informaron las autoridades en un comunicado. El agente fue asesinado mientras se realizaba el relevo de la guardia en esta favela próxima al mítico estadio de Maracaná, a unos diez kilómetros del centro de Rio. Otro uniformado fue alcanzado por un tiro en la pierna durante este ataque atribuido a narcotraficantes.

Tras el incidente, policías de élite se desplegaron en la zona como refuerzo para mantener el orden y buscar a los sospechosos, precisaron las fuentes oficiales. Entre ellos, miembros del temido Batallón de Operaciones Especiales (Bope), cuyo emblema es una calavera atravesada por un puñal y dos pistolas. Desde el comienzo del año, 88 policías fueron asesinados en Río, diez más que en el mismo período del año precedente, de acuerdo con el recuento de las autoridades.

Río, uno de los principales destinos turísticos del gigante sudamericano, reporta desde hace meses un incremento de la violencia después de años de éxito en sus programas de pacificación. Los problemas han aumentado sobre todo después de los Juegos Olímpicos de agosto de 2016, debido a la aguda crisis económica en Brasil.

La metrópoli, que alberga a unos 6,5 millones de habitantes en toda su aglomeración urbana, tiene históricamente cientos de barrios pobres, ubicados generalmente en los cerros que abundan en la geografía carioca. Muchos son controlados por bandas de narcotraficantes y milicias armadas, que se enfrentan a menudo violentamente entre sí por el control de territorios, o con las fuerzas de seguridad.

El estallido de violencia se agravó por la crisis financiera que afecta al estado de Río, que, al borde de la ruina, no consigue pagar a tiempo los salarios de sus empleados públicos, incluyendo los de los policías.

Agencias AFP, DPA y ANSA,

y Ámbito Financiero

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