11 de junio 2012 - 00:00

Río+20: critican el liderazgo de Dilma Rousseff

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
Brasilia - El movimiento ambientalista cuestionó decisiones recientes de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, quien nunca tuvo ascendencia sobre ese sector de la población que tendrá un papel importante en la cumbre Río+20.

El mes pasado Rousseff vetó algunos puntos del Código Forestal, ley cuya aprobación demoró más de una década en el Congreso, a través del cual se regula la actividad de los agricultores en la región amazónica y establece normas para preservarla.

La ley promulgada por la presidenta es «decepcionante» y representa de hecho un «salvoconducto» para que el agronegocios continúe deforestando la Amazonia, señalaron la organizaciones ambientalistas Greenpeace y WWF, respectivamente.

Esas entidades advierten que ese Código puede ser «aún peor» porque la poderosa bancada del agronegocios planea rechazar los vetos de Dilma con lo cual quedará consagrada una «total amnistía» para quienes establecieron sus grandes plantaciones a costa de derribar la floresta.

Las críticas de las influyentes entidades ecologistas brasileñas y globales han sido frecuentes desde que Rousseff asumió y arreciaron luego de que la presidenta ratificó la construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte, en el estado de Pará, este amazónico.

Con estos precedentes parece poco probable que durante la Conferencia Río+20 Dilma conquiste el respaldo activo de la militancia ecologista, con importante base de apoyo entre las clases medias de Río de Janeiro, San Pablo y otras grandes capitales.

Estos grupos prefieren a la líder ecologista nacida en la Amazonia, Marina Silva, quien fue ministra de Medio Ambiente durante el primero y parte del segundo mandato del expresidente Luiz Lula da Silva, que gobernó entre 2003 y 2010.

En rigor, Marina Silva fue durante casi seis años la contratara de Rousseff, también exministra en el gabinete de Lula.

Mientras Marina se embanderaba con un modelo de desarrollo a base de energías limpias y atacaba la construcción de plantas nucleares, Dilma tenía como prioridad el crecimiento de la economía siguiendo un modelo de desarrollo que utiliza petróleo y energía atómica.

Luego de la salida del Gobierno de Lula da Silva, Marina Silva se afilió al Partido Verde desde donde continuó polemizando con las posiciones de Rousseff, incluso en la Conferencia Sobre Cambios Climáticos de Copenhague de diciembre 2009.

Durante esa cumbre organizada por la ONU, Marina Silva propuso que Brasil establezca unilateralmente metas para limitar la deforestación, iniciativa que fue rechazada por Dilma.

En 2010 Marina Silva enfrentó a Dilma Rousseff en los comicios presidenciales vencidos por la segunda, y es posible que la dirigente ecologista vuelva a cuestionarla durante el evento que dará inicio mañana en Río de Janeiro.

Agencia ANSA

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