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River volvió a sonreír
La felicidad de los pibes de River. Gabriel Funes Mori salta de alegría ante la sonrisa de Gustavo Canales y de Roberto Pereyra. River ganó con claridad y llega confiado al superclásico que se jugará el domingo en la Bombonera.
Un desborde del paraguayo Rodrigo Rojas por derecha propició el gol que terminó siendo de Filipetto en contra hostigado por Funes Mori.
Eso tranquilizó a un River que tuvo en Marcelo Gallardo a su conductor, pero un gran trabajo por los costados de Rodrigo Rojas y del juvenil
Roberto Pereyra, quienes también fueron muy importantes para frenar las subidas de los volantes rivales y aliviarle la tarea a Oscar Ahumada. Huracán mostró una falta total de poderío ofensivo: con Laurito como único delantero y Gino Clara y Patricio Toranzo unos metros atrás de ellos, intentó principalmente con tiros de media distancia, porque muy pocas veces pudo entrar en el área.
En el segundo tiempo, River volvió a adelantar sus líneas y salió a definir el partido. Le costó por su propia impericia para concretar, pero como el rival (con Balvorín por Laurito) seguía siendo inofensivo, cada vez se adelantó más.
Gustavo Canales de cabeza consiguió el segundo y allí el partido ya no tuvo más sentido, porque si para Huracán era casi imposible conseguir un gol, lograr dos era una utopía, a pesar de algunas ventajas que dio el arquero Vega con salidas a destiempo.
River ganó su segundo partido consecutivo como local y empieza a lograr confianza. Por ahora está en la mitad de la tabla, lejos (a 9 puntos del líder Independiente) de la pelea por el título, pero el domingo tiene una prueba de fuego ante un Boca, tan o más necesitado de triunfos.


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