- ámbito
- Edición Impresa
Roberto Plate pone en escena el acto de pintar
“Vernissage”, una de las enormes telas que junto con otras de diferentes tamaños muestran a Plate como un gran colorista, casi un desborde visual, y el énfasis puesto por su cuerpo ante el lienzo.
Acciones colectivas, happenings, arte conceptual, instalaciones, pintura, forman parte del abordaje de Plate del mundo del arte.
En 1968, en el marco de "Experiencias 68", Plate instaló un baño simulado, sus puertas mostraban las clásicas siluetas Mujer/ Hombre. En su interior no había nada pero en sus paredes blancas el público escribía frases eróticas, obscenas, insultos dirigidos al Gobierno de Onganía, una catarsis ante la represión que se ejercía cotidianamente. La Policía clausuró el baño, los artistas se solidarizaron e hicieron una fogata con sus obras en la calle frente a la puerta del Di Tella, acción que, entre otras causas, determinó el cierre del Instituto.
Plate comparó esta censura con la ejercida contra la ópera "Bomarzo", de Ginastera y Mujica Láinez, los cortes de pelo obligados, el arresto de Deira y Basaldúa.
Plate se instala en París y participa como escenógrafo en importantes producciones junto al Grupo TSE (Teatro sin Explicaciones). Una de ellas, "Eva Perón", realizada con Copi y estrenada en 1969.
Su tarea de escenógrafo de importantes producciones operísticas y teatrales en distintos escenarios europeos, muy alabada por la crítica - hace algunos años la Maison d'Amerique Latine le dedicó una retrospectiva- continúa hasta hoy junto a su labor pictórica, que nunca abandonó.
A comienzos de los 80 vuelve a exponer en nuestro país, Galería Praxis, Centro Recoleta. Ahora lo hace en el Museo Nacional de Bellas Artes. La muestra se titula "Buenos Aires - París - Buenos Aires", cuenta con la curaduría de Raúl Santana y el apoyo de la Embajada de Francia.
Un vasto conjunto de más de cien obras entre pinturas, videos sobre sus escenografías, una gran instalación, "Reflejos" , nueva versión de la presentada en París en la década del 90, que no dudamos atraerá a los visitantes: un gran espejo de agua rodeado de cuadros con la imagen del óleo cuando sale del pomo y un gran pincel que surge del agua hasta el techo en el que se expanden las salpicaduras de la pintura, una suerte de afirmación de su ser, "Yo, Pintor".
Enormes telas junto con otras de diferentes tamaños lo muestran como un gran colorista, casi un desborde visual, y el énfasis puesto por su cuerpo ante el lienzo, "ese otro gran protagonista de sus representaciones que completa el milagro de su pintura", señaló Raúl Santana en un artículo de 2004 titulado "La inmemorable potencia del color".
Se asiste así a distintas instancias de su actitud cuando pinta, en realidad , el leit motiv de la obra que incluye los tarros de pintura, el pincel deslizándose por el soporte, grandes manchas de color, la paleta, escenas del artista "escuchando" el lenguaje de la pintura, el artista con el pincel y la paleta, una mirada irónica sobre el "vernissage".
Obra autorreferencial, nos atreveríamos a decir, su vida pasa por poner en escena el acto de pintar, algo que puede ser caótico, porque como dice Deleuze: "Un cuadro que sea orden no es nada, pero el orden propio al caos, la instauración de un orden propio del abismo, ése es el asunto del pintor".
La exhibición cuenta con un video documental con entrevistas, registros de exposiciones, instalaciones, escenografías que fueron utilizadas en algunos de los teatros líricos más importantes de Europa.
En el Colón realizó "Juana de Arco en la Hoguera", de Arthur Honneger (2000), "Bomarzo", de Ginastera (2003), "Muerte en Venecia", de Benjamin Britten (2004).
Clausura el 27 de marzo.


Dejá tu comentario