12 de noviembre 2015 - 00:00

Rocca: inversión y ajuste fiscal en la agenda 2016

Paolo Rocca, CEO de Techint, procuró no referirse directamente a la Argentina, pero deslizó que el peso del gasto público sobre la economía era insostenible. Advirtió a los gobiernos de la región sobre China.
Paolo Rocca, CEO de Techint, procuró no referirse directamente a la Argentina, pero deslizó que el peso del gasto público sobre la economía era insostenible. Advirtió a los gobiernos de la región sobre China.
El presidente y CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, afirmó ayer que los países de la región van hacia un nuevo modelo de crecimiento basado en la inversión y la mejora de la competitividad, que requerirá un ajuste en el gasto público pero para ganar eficiencia y tener un crecimiento más sano. Consideró que las políticas populistas son insostenibles frente al menor crecimiento chino calificando a los acuerdos financieros celebrados con China como el "pacto con el diablo".

Fue ayer durante el cierre del 56° Congreso Alacero frente a más de 400 empresarios de la industria siderúrgica mundial. A continuación, las definiciones más relevantes.

•Estamos en el segundo o tercer año de un cambio de ciclo muy importante, que vivimos en nuestras industrias pero que la política y los gobiernos no han entendido en profundidad. Pero encaramos este cambio con las herramientas de otro ciclo que se inició a partir del ingreso de China al mercado en los 2000.

El cambio va más allá de una desaceleración de la tasa de crecimiento de China. No se trata de tendencias sino de fenómenos que cambian la estructura de la realidad. Como fue la Revolución Industrial en Inglaterra o la industrialización de EE.UU.

•En 15 años China revolucionó la estructura de la economía mundial. Aumentó su participación en el PBI mundial del 3% al 16% y elevó su cuota en el comercio mundial de productos industriales del 5% al 18%.

•América Latina se benefició de todo esto, por el aumento en los precios de las materias primas y de las exportaciones a China, lo que se tradujo en una mayor tasa de crecimiento. Pero lo hizo adoptando un modelo de crecimiento, que defino como un "pacto con el diablo", que está basado en la exportación de productos primarios y de commodities hacia China, la importación de productos industriales, la captura por parte del Estado a través de retenciones y dividendos y la carga impositiva creciente.

•Esto privilegió el consumo, la redistribución, y el rol del Estado, pero lo privilegia a expensas de la iniciativa privada. Pero la riqueza la crean los emprendedores, industriales, la infraestructura privada, los agricultores, la actividad de servicios y no el Estado.

•El gasto público en América Latina aumentó del 26% al 34% del PBI. En algunos países como en la Argentina el aumento fue mayor, del 22% a más del 40%, casi duplicando el peso del Estado.

•Pero esto no se tradujo en mayores inversiones, ya que el nivel a lo largo de todo el período fue del 20% del PBI. Se transformó en aumento de consumo y subsidios, en elementos de un diseño no solo económico sino también político, llamémoslo populista en algún caso con rasgos autoritarios como en Venezuela. Este modelo económico ha sostenido también, de alguna forma, un modelo político.

•Ha permitido crecimiento pero también desindustrialización como es el caso de Brasil. Argentina, con un comercio muy regulado, logró acotar esta desindustrialización, pero no modernizar la estructura industrial. El comercio administrado permitió mantener el nivel del PBI industrial en el 17% del Producto.

•Pero ya no podemos contar con el superciclo. Este modelo no va a funcionar en las condiciones que vamos a ver en los próximos 10 años.

Creo que la política económica va a cambiar, pero también el cuadro político va a cambiar, porque en definitiva tiene que encarar problemas distintos. Hoy el tema no puede ser redistribuir un superávit que está disminuyendo, sino promover la iniciativa privada y la llegada de capitales que tienen claro objetivo de inversión y proyectos que tienen retorno y que crean riqueza, desarrollo, e incorporación de tecnología.

El modelo más Estado/menos industria va a tener que ser sustituido por un modelo donde el rol de las empresas aumenta porque en definitiva tiene que transformarse en un motor de desarrollo.

•El crecimiento no va ser tan fuerte cono en los últimos 15 años, va a ser un crecimiento más moderado pero más sano. La calidad del gasto público es un tema fundamental. El Estado no va a poder gastar todo lo que ha gastado estos años, va a tener que achicarse pero puede hacerlo sin perder eficacia y sin perder capacidad de promoción de crecimiento y de desarrollo con la mejor calidad del gasto.

•En la agenda que viene la educación es fundamental, este nuevo modelo de crecimiento debe recuperar la calidad educativa. Porque el camino de la movilidad social pasa a través de la educación. También el tema de la infraestructura es esencial, donde se ha hecho muy poco, no sólo en la Argentina, sino también en otros países.

•Otro punto pasa por el apoyo a los sectores más rezagados de la sociedad. No podemos ser promotores de un crecimiento que excluya. Tenemos que encontrar la forma de incluir a través del trabajo, incluir de forma productiva, una inclusión que cree valor y riqueza. Es un tema muy importante para repensar la forma de asistencialismo y subsidios y también un tema importante para nosotros porque al final sólo tendremos un futuro de crecimiento, de expansión y de éxito en el marco de un sistema que funciona y que no sea fracturado por conflictos o problemas sociales.

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