23 de enero 2018 - 22:41

Rodin: un artista universal incorporado a la cultura porteña

• EL MNBA RINDE HOMENAJE AL GRAN ESCULTOR DE LA MODERNIDAD
En 1908 Rodin le regaló al Bellas Artes “El Beso”, obra que pasado más de un siglo se destaca por su elocuencia.

Andrómeda. La joven “con su cabellera líquida”, según el poeta Rainer María Rilque, y acurrucada sobre sí misma.
Andrómeda. La joven “con su cabellera líquida”, según el poeta Rainer María Rilque, y acurrucada sobre sí misma.
Varios museos del mundo recuerdan el centenario de la muerte de Auguste Rodin (1840- 1917), el gran escultor de la modernidad. Muchas de las grandes obras de Rodin están en casa y, al culminar el año 2017, el Museo Nacional de Bellas Artes reunió su colección para rendir un homenaje. En los principios del siglo XX, la prosperidad generada por las vacas y el trigo facilitó el arribo de grandes obras. Los argentinos supieron comprar en Europa y, sobre todo en París, el arte que les gustaba. Entonces, y a instancias de Eduardo Schiaffino, primer director del Museo de Bellas Artes, se incorporaron algunas esculturas de Rodin en las plazas de Buenos Aires y en el MNBA, antes que en otros museos de América; antes, incluso, que en el Metropolitan de Nueva York. Rodin agradeció el gesto y en 1908 le regaló al MNBA "El Beso", obra que pasado más de un siglo, se destaca por su elocuencia en el conjunto reunido por la curadora Mariana Marchesi, directora artística del Bellas Artes.

La muestra es breve (19 esculturas y tres dibujos), pero permite descubrir las cualidades que forjaron la fama del artista. Las figuras de "La Tierra y la Luna" esculpidas en un bloque de mármol apenas trabajado y con las formas casi abstractas y esfumadas, abren la exhibición. La obra ofrece una falsa sensación de monumentalidad; los cuerpos parecen encontrarse en medio de una montaña. Luego, en "Fugit Amor", el erotismo y la sensualidad derivan de la expresividad del cuerpo. Un desnudo femenino contorsionado hacia atrás, sujeta y sostiene el cuerpo de un hombre que yace sobre él. La escultura forma parte de "La puerta del infierno", obra inspirada en el texto de "La divina comedia" de Dante, al igual que "El beso" que representa el amor prohibido.

"Fugit Amor" pone en evidencia las demandas de Rodin a sus modelos, ya que debían posar en posiciones forzadas y de extrema tensión. La belleza del cuerpo se percibe en "Andrómeda", la joven "con su cabellera líquida", según el poeta Rainer María Rilque, y acurrucada sobre sí misma. El rostro es difuso; la espalda expresa la emoción, el carácter vulnerable y el drama acechando su destino. "Andrómeda", según la leyenda griega, fue condenada a llenar un barril sin fondo por haber degollado a su marido la noche de boda.

A las pasiones que revelan los cuerpos se suma el poder para bucear en las profundidades psicológicas de los personajes. La carga de agonía y dolor de "Jean d'Aire. El burgués de la llave", y de "Pierre de Wissant, muestran con elocuencia la tragedia de "Los burgueses de Calais" que, deben padecer la humillación de entregar a los ingleses las llaves que salvarán a su ciudad sitiada.

Rilke fue secretario de Rodin en 1902 y contaba que los modelos circulaban desnudos por el taller de Meudon (una foto gigantesca cubre una pared de la sala). En vez de hacerlos posar, el escultor les pedía que adoptaran posturas comunes, como agacharse, abrirse de piernas, asearse o adoptar actitudes íntimas. "Sin perder de vista el modelo y dejándose llevar por su mano rápida y experimentada, dibujaba infinidad de gestos nunca vistos, [...] y de ellos emanaban unas fuerzas expresivas inmensas", observa Rilke. Esta ductilidad de los cuerpos voluptuosos y la plasticidad que buscaba el artista ofician de potente estímulo visual. Rodin aspiraba transmitir la sensación de movimiento y se inspiró en la danza de Nijinsky, con quien compartió la atracción por el erotismo.

Por otra parte, el arte de Francia deslumbraba en esa época a la sociedad criolla. En efecto, en la muestra figura la formidable cabeza de Balzac, "El Minotauro", "Joven madre en la gruta", "La avaricia y la lujuria", la "Pequeña bañista" y las manos de "El secreto", entre otras piezas del legado de Antonio y Mercedes Santamarina. Pero falta una pieza clave. El estupendo bronce con motivo heroico "El genio de la guerra" de la colección Guerrico, ubicado también en el MNBA.

Las formas de Rodin no le resultan ajenas al público porteño. El filosófico "Pensador" emplazado frente al Congreso y el monumento a Sarmiento en Palermo, no pasan inadvertidos y tampoco las excelentes muestras que llegaron desde el Museo Rodin de París al MNBA.

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