No fue tan grave como apuntaba serlo, cuando el Dow se desplomaba un 0,68% en la primera media hora de operaciones (el premier chino anunciaba que el PBI creció el último trimestre al nivel más bajo en tres años, advirtiendo que seguirán las dificultades y nuevas medidas de estímulo), pero es claro que el 0,39% que terminó perdiendo al cerrar en 12.727,21 puntos no fue una gran señal para quienes apuestan por las subas (de hecho, se trató de la séptima baja en ocho ruedas). Es cierto que el Citigroup fue premiado con una suba del 0,6% (alcanzó a ganar el 4%) tras reportar números mejores que lo esperado por los analistas (aunque afilando el lápiz no fueron tan buenos), pero frente a esto tuvimos a General Electric e IBM, que dan a conocer sus estados contables en horas, cediendo el 0,91% y el 0,66%, respectivamente. Esta acotación viene a cuento para resaltar que tal vez no convenga confiarnos demasiado en los balances que están por ingresar (o que al menos ésta es la actitud del mercado). Otro elemento que sigue sin ayudar a la suba bursátil es la economía. Mientras el índice de actividad manufacturera en la región de Nueva York fue mejor que lo esperado, es claro que pudo más el anuncio de que las ventas minoristas se derrumbaron en junio por tercer mes consecutivo (los economistas esperaban una ligera recuperación) y que los inventarios de los negocios crecieron en mayo ante la caída de las ventas. Hoy le toca presentar sus balances a Coca-Cola, Goldman Sachs, Johnson & Johnson, Intel y Yahoo, entre otras. Pero como venimos advirtiendo, es posible que los inversores estén más atentos a lo que diga Ben Bernanke ante el Congreso que a los números contables. Ojalá BB no se salga del libreto.
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