- ámbito
- Edición Impresa
Romances con la marca del sitcom
Drew Barrymore y Justin Long en una escena de «Amor a distancia», una química lograda.
Con mucho del desacartonamiento y la espontaneidad para referirse al sexo y al amor surgido de sitcoms como las primeras «Sex and the city» o «Friends», y retomado por el cine, «Amor a distancia» se inscribe en la línea de la buenas comedias románticas pese a que no añade grandes novedades argumentales o estéticas. Pero en un género que presenta tantos exponentes fallidos, sobre todo durante los últimos años en el que la búsqueda de impacto a través de parejas estelares dejaron de lado guión, dirección y sobre todo gracia (Jennifer Aniston con Vince Vaughn o Aaron Eckhart, las regulares incursiones de Nia Vardalos, entre otras), esta película romántica cumple con sus sencillos objetivos: buenos diálogos, frescas actuaciones y química entre la pareja central, interpretada por los ex novios de la vida real Drew Barrymore y Justin Long (con rumores de reconciliación para publicitar el film).
Ambos trabajaron antes en «Simplemente no te quiere», otra agradable comedia romántica que profundizaba en tópicos que aquí se sobrevuelan, como las diferencias entre géneros y el difícil entendimiento entre mujeres y hombres. La historia se centra, tal como dice el título, en el amor a distancia entre la pasante de un periódico, («pasada en edad» según se encarga de aclarar el personaje de Barrymore, cuyo phisyque du role no encaja con el de una estudiante universitaria) y el empleado de una discográfica. Ambos se conocen en Nueva York durante esa pasantía que terminará en seis semanas, tras las cuales ella regresará a San Francisco, y se prometen pasarla bien, sin involucrarse. Claro que el amor es más fuerte y el «affaire» se transforma en fugaces y apasionados viajes de costa a costa, diálogos vía Skype y sexo telefónico.
Lo mejor no es entonces el argumento sino el fluir de las escenas, lo divertido de las conversaciones y reflexiones, no sólo entre los protagonistas sino, y en especial, con los secundarios: los dos amigos de él (Charlie Day y Jason Sudeikis) y la hermana de ella (Christina Applegate). También provoca risas el cuñado resignado al hastío matrimonial (Ron Livingston).
Aparecen apuntes sobre casados contra solteros o sobre los excesos románticos de los primeros meses, pero por fortuna no caen en cursilerías, sino que los remates llevan a desactivar cualquier atisbo de solemnidad. Varios de esos remates son realmente inesperados y divertidos, por caso, cuando uno de los amigos ayuda a una anciana a cruzar la calle mientras conversa sobre la masturbación o la curiosa teoría de usar bigote para seducir mujeres de entre 40 y 50.
La crisis económica queda planteada en la dificultad de conseguir un trabajo específico en la ciudad «donde está el corazón», con lo que ella se conforma por un tiempo con atender mesas en un restaurant. Para nostálgicos de los 80, hay tributos y citas a «Top Gun», una banda sonora con el grupo Berlín y videojuegos de esa época.


Dejá tu comentario