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Romano y Diciervo: las carreras y los colores
Las formas dinámicas de Jorge Diciervo y Tulio Romano comparten la Galería Rubbers con dos muestras complementarias.
En este conjunto titulado "Carrera" predomina la figura humana, y como confiesa el artista en su breve introducción del catálogo, tiene origen en dibujos realizados en 1989, proyecto retomado en 2015.
De 40 cm de altura, están talladas primitivamente en madera de cedro y pintadas, recurso que, entre otros, le quitó a su escultura cualquier vestigio de solemnidad. En estas figuras abundan la ironía y el humor, llevan la tensión de sus sintéticas y geométricas musculaturas al extremo, están fijadas cuando marchan, corren, un muestrario del hombre ante esa carrera cotidiana tanto literal como simbólica, intentando alcanzar la meta. Con su talla de aparente simplicidad, Romano logra formas vitales, dinámicas, de gran expresividad.
En la segunda sala Jorge Diciervo (1947) exhibe "Silencio de colores". Este artista, de abultado currículum, autodidacta, ha ido tejiendo su labor creativa desde que empezó a dibujar en su adolescencia, a hacer juguetes, a tallar ídolos africanos, ensamblar todo tipo de elementos que no tenían "valor artístico". Hemos acompañado su obra desde comienzos de los 90 en exposiciones colectivas e individuales y en primer lugar siempre hemos admirado su rigor formal, que no ha abandonado.
No ha caído en las redes del mercado ni del marketing ni en la tendencia a la diversidad artística, como devenir fotógrafo, artista del video, instalacionista o performer para estar a tono con lo post-post.
Lo suyo no es un producto, un "commodity", y todo lo que eso conlleva. Pertenece a una generación ajena a las nuevas e impuestas reglas del arte en las que el artista es prácticamente un "entrepreneur", como leímos recientemente en un artículo del ensayista y crítico literario estadounidense William Deresiewicz.
Esta muestra enfatiza precisamente lo que siempre se encontró en su obra: la serenidad del diálogo que se establece con sus formas geométricas instaladas en el claroscuro y el tenebrismo, sólo que ahora ha dado lugar a un más variado cromatismo, por supuesto moderado, ya que Diciervo no es proclive a estallidos cromáticos. Una de sus características compositivas es el plano horizontal donde se apoyan formas geométricas, en perfecto equilibrio, que se rozan, se tocan en un punto, danzan como salidas de las manos de un malabarista.
Si bien no ha abandonado la horizontalidad, la mayoría de las obras muestran esas formas instaladas verticalmente, más inestables y complejas que aquellas de semejante talante realizadas en 2004/5 presentadas en Mundo Nuevo.
Otra de las características de su obra era el soporte de lonas industriales de los camiones de transporte pero éstas ya han desaparecido del mercado. Hay un par de obras de 2011 y otra titulada "Cuadro firmado tres veces" (1997-2009-2013) en la que los recortes de la lona hacen de trompe l´oeil, esta vez con fondo tenebrista. Quizás "S/T" (2015), una forma circular, un anillo, sobre un inacabado rectángulo rayado, obra despojada, sea su camino futuro, en el que da lugar a que el contemplador complete, también en silencio, todas esas formas y colores que se despliegan gozosamente. Ambas muestras se clausuran el 14 de abril (avenida Alvear 1595).



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