8 de julio 2015 - 00:00

Rousseff: “No voy a caer. Inténtenlo, no tengo miedo”

Dilma Rousseff salió ayer a defender a su Gobierno en momentos en que arrecia una ofensiva opositora.
Dilma Rousseff salió ayer a defender a su Gobierno en momentos en que arrecia una ofensiva opositora.
San Pablo - Con su popularidad en un raquítico 9% y una compleja situación política y económica, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, salió ayer a refutar a los sectores de oposición que comenzaron a abogar abiertamente por su destitución y los calificó de "golpistas".

"Yo no voy a caer. No, no. Eso es inconsistente, es lucha política. Las personas caen cuando están dispuestas a caer y yo no lo estoy", dijo la mandataria en una entrevista publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo.

"No hay bases para que yo caiga. Y que lo intenten, que vengan a intentarlo. Si hay algo a lo que no le temo es a eso. No cuenten con que me pondrán nerviosa, con miedo. No me aterrorizan", añadió la presidenta, una exguerrillera izquierdista que estuvo presa y fue torturada durante la dictadura militar (1964-85).

Según Rousseff, "ése es el punto de vista de una oposición un tanto golpista". "Para sacar a un presidente de la República tienen que explicar por qué. ¿Confundieron sus deseos con la realidad o tienen una base real? No creo que tengan una base real", argumentó.

Rousseff fue reelegida en octubre pasado con ventaja muy estrecha sobre el opositor Aécio Neves, cuyo Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) planteó en los últimos días la posibilidad de destituir a Rousseff.

"El Gobierno puede caer más rápidamente de lo que se imagina", había dicho Neves el domingo en la convención del PSDB, a cuyo frente fue reelecto, lo que motivó que el Partido de los Trabajadores se declarara en alerta y que la mandataria convocara a los líderes de sus partidos aliados para blindarse ante posibles maniobras destituyentes.

Así, los jefes de la llamada "base aliada" la respaldaron ayer en un comunicado en el que expresaron "su profundo respeto a la Constitución Federal y su irrevocable compromiso con la voluntad popular expresada en las urnas y con la legalidad democrática".

Ayer, tras conocer la acusación de "golpismo" que le dirigió Rousseff a la oposición, Neves volvió a hablar.

"En verdad, el discurso golpista es el del PT, que no reconoce los instrumentos de fiscalización y de representación de la sociedad en una democracia", remató.

Otro opositor, el senador Ronaldo Caiado, jefe del bloque legislativo del partido derechista Demócratas, sostuvo que los dichos de la presidenta pueden compararse con el guión de alguien que sabe que está atravesando sus "últimos días" en el poder.

Quienes intentan encontrar fundamentos jurídicos para su destitución a través de un juicio político esperan dos veredictos. Uno, del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), que detectó posibles irregularidades en las cuentas públicas del año fiscal 2014, al parecer destinadas a ocultar el verdadero monto del déficit fiscal. En caso de que éstas sean rechazadas, el Congreso tendría vía libre para iniciar el "impeachment".

El otro tiene que ver con el escándalo de corrupción en Petrobras. El Tribunal Superior Electoral (TSE) interrogará a un empresario que está preso por sus presuntos nexos con el caso, quien asegura que donó dinero desviado del ente estatal a las campañas de Dilma y de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.

Rousseff negó haber cometido irregularidad alguna. "No soy culpable. Si tuviera alguna culpa me sentiría muy mal. Y no tengo ninguna. Ni desde el punto de vista moral ni desde el punto de vista político", sostuvo.

Y añadió: "¿Van a probar que algún día tomé un centavo? Quiero ver a alguien que lo pruebe. Todo el mundo en este país sabe que no".

En la entrevista, Rousseff rechazó además un rumor que circuló la semana pasada en las redes sociales, según el cual habría intentado suicidarse.

"No apuesten a eso. Fue cien mil veces peor ser presa y torturada (durante la dictadura). Vivimos en una democracia. No se puede pensar que esto es una tortura. No lo es. Es una lucha para construir un país. ¡No me quise suicidar ni en el momento en que querían matarme! ¿A cambio de qué voy a querer suicidarme ahora? Es absolutamente desproporcionado. No es mi estilo", aseguró.

Agencias DPA, AFP y Brasil247, y Ámbito Financiero

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