9 de febrero 2012 - 00:00

Rousseff teme que el motín policial se repita en Río

Militares montan guardia en las afueras de la Asamblea Legislativa de Bahía, sede principal del motín de la Policía local.
Militares montan guardia en las afueras de la Asamblea Legislativa de Bahía, sede principal del motín de la Policía local.
 Río de Janeiro - El Gobierno brasileño de Dilma Rousseff teme que la huelga de la Policía Militarizada iniciada hace nueve días en Bahía se amplíe a otros estados en los próximos días, en momentos en que el país se prepara para celebrar su más importante fiesta popular, el carnaval.

Según afirmó ayer el diario Folha de Sao Paulo, asesores del Gobierno advirtieron a la presidenta Dilma Rousseff que la protesta en Bahía forma parte de una articulación a nivel nacional destinada a presionar al Gobierno a apoyar la aprobación por el Congreso de una enmienda constitucional que elevaría considerablemente el nivel mínimo de salario de policías y bomberos.

En Río de Janeiro, los agentes de la Policía Militarizada y bomberos programaron para hoy una asamblea destinada a convocar una huelga a partir mañana, precisamente una semana antes del inicio de los festejos carnavalescos.

La información del periódico agrega que los servicios de inteligencia del Gobierno federal temen el estallido de paros similares en otros cinco estados: Alagoas, Espírito Santo, Pará, Paraná y Río Grande do Sul.

En Bahía, donde se inició el movimiento, la tensión volvió a aumentar ayer tras el fracaso de las negociaciones iniciadas el lunes por el gobernador Jacques Wagner, un aliado de Rousseff, y que fueron suspendidas el martes sin que hubiese un acuerdo.

Tras el fracaso de la primera ronda de diálogo, los agentes

-que demandan aumentos salariales y amnistía para los policías arrestados durante la protesta- dejaron en claro que no pretenden ceder: «El carnaval se acabó», gritaron los uniformados, en alusión a la fiesta que se iniciará en la semana próxima en Brasil.

Desde la mañana de ayer, la Fuerza Nacional de Seguridad, enviada por el Gobierno federal a Salvador de Bahía, aumentó a 1.308 el número de militares que rodean la sede

de la Asamblea Legislativa, que desde la semana pasada está ocupada por cientos de policías en huelga.

Pese a ello, el vocero del Ejército, el teniente coronel Marcio Cunha, descartó la posibilidad de ocupación de la Asamblea Legislativa: «Se mantiene la recomendación de no invadir el edificio», aseguró el oficial, en declaraciones al portal de noticias UOL.

El paro iniciado en la noche del 31 de enero pasado generó en sus primeros días una ola de criminalidad en Bahía, donde el índice de asesinatos se duplicó (se contabilizan más de 100) y se multiplicaron los asaltos y los saqueos a comercios.

A raíz de las precarias condiciones de seguridad, las escuelas suspendieron las clases, muchos comercios cerraron las puertas y varios artistas cancelaron presentaciones programadas para los últimos días.

La prolongación de la protesta agudiza además el temor a los efectos del movimiento sobre el carnaval de Salvador de Bahía, el más multitudinario de Brasil, y que suele atraer todos los años a miles de turistas a la ciudad histórica.

Sin embargo, en declaraciones formuladas ayer, el gobernador Wagner se manifestó

seguro de que los problemas serán superados en breve y no afectarán el carnaval: «Tengo profunda convicción de que los huelguistas atenderán a mi llamamiento por conciliación», indicó.

En ese marco, el senador del Partido de los Trabajadores, Humberto Costa, afirmó que «huelga con armas no es huelga, es rebelión, motín, esto es vandalismo, esto es intolerable en un régimen democrático». El legislador es el presidente del bloque del PT y nativo del estado de Pernambuco, en la región noreste, y limita con Bahía.

Costa rechazó que se conceda amnistía a los cabecillas de la insurrección por entender que «no es posible tolerar que agentes del orden tomen las armas para amenazar a la población».

Agencias ANSA, Reuters y DPA,

y Ambito Financiero

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