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Rovere: carreras de auto a la italiana
Para el realizador que se propone revivir los grandes films de acción, lo importante es la acción al natural. “Todo lo que se hace digital resulta frío”
ROVERE. El cineasta visitó Buenos Aires durante el Festival de cine italiano. Esta semana se estrena su película.
Periodista: Lo suyo es un desafío. Las películas de carreras y persecuciones automovilísticas ya parecían exclusividad del cine norteamericano.
Matteo Rovere: Persecuciones, vuelcos, los italianos supimos hacerlas en los 70. Bueno, probé eso. Tenemos grandes pilotos, y varios stunts que trabajan para los norteamericanos en Cinecittá. Les dije "hagamos algo nuestro", los convencí, y me cobraron la mitad. Además, ¡nada de efectos digitales! Todo real. Me gusta el viejo cine europeo, todo analógico, y no me gusta nada el cine digital; ni siquiera rodar con una cámara digital. Cuando los efectos se hacen por computadora, las películas resultan frías y falsas.
P.: ¿No tuvieron ningún accidente?
M.R.: Y... el protagonista se rompió una mano, destrozamos algunas máquinas que no debíamos, pero eso entraba en el presupuesto. En total, con posproducción, buen sonido, etcétera, gastamos dos millones y medio de euros, lo que no es mucho para un film complicado. Pero más importante era la parte humana. Con mis coguionistas Filippo Gravino ("Gomorra") y Francesca Manieri ("Il rosso e il blu"), lo que más nos atraía era pintar una familia dedicada al mundo de las carreras.
P.: ¿Es cierto que se inspiró en un personaje real?
M.R.: En varios. El principal es Carlo Capone, que todavía vive, y está bien. Bueno, no del todo... Fue el gran campeón de los 80, y después quedó un poco perdido entre las dificultades de la vida. Lo encontramos, hablamos con él, nos autorizó, pero nuestro personaje es ficticio, es una mezcla. Por eso la película está dedicada al mecánico que nos contó una serie de historias, en las que nos inspiramos con alguna licencia artística.
P.: ¿Por ejemplo?
M.R.: Pusimos una mujer piloto, porque en el campeonato GP de Italia 2015 hubo tres mujeres y 21 varones, y ganó una mujer. Eso es cierto. Pero, en la historia real, Capone instruyó a un piloto que tenía una hermanita. Nosotros hicimos al revés: Accorsi instruye a una chica que tiene un hermanito. Por eso, en las fotos finales, aparecen Capone y Accorsi, la instructora y Matilde De Angelis, pero el muchacho no aparece. Creo que se entiende la razón.
P.: Y con eso de la chica piloto, usted sumó al público femenino.
M.R.: Tuvimos mucha suerte, la película gustó a toda Italia, y la chica, que era debutante, ya está encabezando una serie televisiva. Me dicen que haga la continuación, pero me niego.
P.: Cuéntenos qué más hizo, y qué quiere hacer.
M.R.: Entre otras cosas, produje documentales sobre Pietro Germi y Ugo Tognazzi, las comedias "La prima volta (di mia figlia)" y "Smetto quando voglio", que se vio acá el año pasado, el drama "La foresta di ghiaccio", que rodamos en una auténtica selva de hielo...
P.: ¿Sin efectos digitales?
M.R.: Sin efectos digitales, en pleno invierno en los Alpes, y encima con Emir Kusturica. Y ahora produzco la secuela de "Smetto...", y pienso dirigir, quizás, un "poliziotesco" en clave moderna. No un policial, sino un "poliziotesco". Así les decían a unos films populares de los 70, como "Milan calibre 38", "Napoli violenta", "Roma a mano armada", esos con Mario Adorf, Thomas Milian, Henry Silva, etcétera., que llenaban las salas.


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