Sin muchas noticias relevantes, la de ayer fue una jornada fácil para definir. Los datos del comercio exterior chino mostraron a la nación exportando durante febrero último un 25% menos que un año atrás e importando un 183,8% menos (16° mes consecutivo de derrape y la mayor caída del saldo desde mayo de 2009; justo es decir que el Año Nuevo chino se dio esta vez en febrero, afectando los guarismos). Del otro lado del mar chino del este, los últimos datos sobre el cuarto trimestre 2015 del PBI nipón mostraban una contracción del 1,1%, frente al 1,35% esperado por los analistas. Esto disparó la migración de fondos hacia el Japón y en particular el yen, debilitando a su vez el precio de las materias primas, apuntalando a su vez a los títulos de deuda. Así las Bolsas europeas arrancaron con bajas superiores al 1%, lideradas por los papeles financieros y los vinculados a las materias primas (es claro que lo que resuelva el Banco Central Europeo este jueves no promete demasiado, el euro se mantuvo en torno a u$s 1,1). Cuando llegó el turno de las Bolsas norteamericanas, con una ristra de cinco ruedas alcistas por detrás (la más larga desde octubre) y el crudo descendiendo casi 3%, los principales índices arrancaron a la baja (entre lo peor Caterpillar y Goldman Sachs, mientras Home Depot encabezaba las subas) con el Dow cediendo 0,83% en la primera hora y media de operaciones. Durante las siguientes cuatro horas los precios comenzaron a recuperarse, pero sin romper la línea del lunes (quedaron a 1 punto de hacerlo), sólo para volver a retroceder a partir de entonces quedando 0,64% abajo en 16.964,10 puntos al sonar la campana. Con un volumen negociado 165 menor al promedio diario de los últimos 30 días, el ánimo de los inversores no cambió demasiado. No olvidemos que con idas y vueltas, el Dow está apenas a sólo 7% del máximo histórico que marcó en mayo del año pasado.
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