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Rusia congeló un plan de misiles temido por Europa
La decisión fue anunciada por un vocero del Estado Mayor ruso que fue reproducida por la agencia Interfax, y obedece a que Obama tomó distancia del desarrollo de un sistema de defensa antimisiles estadounidense con base en el este europeo, una iniciativa que impulsó con firmeza la administración de George W. Bush.
Estados Unidos saludó la decisión. «Es un desarrollo positivo», afirmó el vocero del Departamento de Estado, Robert Wood.
«El presidente dijo muy claramente que analizaremos todo el tema del sistema de defensa misilístico», informó Wood. «Si se prueba que funciona, lo apoyaremos completamente. Pero eso aún debe ser revisado», agregó.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se había comprometido ante el Congreso el 13 de enero, poco antes de asumir el cargo, a renegociar muy rápidamente con Rusia el Tratado de Reducción de las Armas Estratégicas (START-1), que caduca a fin de año. Asimismo, el lunes, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, habló por primera vez por teléfono con Obama, quien dio señales de desactivar algunos de los focos de conflicto heredados de la administración republicana.
Reacción
El jefe del Kremlin había anunciado la instalación de misiles de corto alcance en la zona en torno a Kaliningrado en noviembre, como reacción a los planes estadounidenses. Cuando Obama fue elegido, Medvédev señaló que los Iskander podrían «destruir de ser necesario el sistema antimisiles (de EE.UU.)». Moscú amenazó con estacionar los misiles en Kaliningrado por primera vez en julio de 2007, pero siempre subrayó que no sería necesario hacerlo si Estados Unidos renunciaba a su proyecto en el centro de Europa.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) también aprobó la decisión informada ayer por Rusia. «Si se renuncia a ello, sería un buen paso», dijo la vocera de la alianza, Carmen Romero, en Bruselas.
Los misiles rusos pueden ser disparados desde camiones, llevar cabezas nucleares y alcanzan una distancia de unos 400 kilómetros, es decir, hasta la frontera con Alemania.
En rigor, la instalación de los Iskander había generado algunas declaraciones contradictorias en el seno de los mandos militares rusos. Los expertos dudan además de la maduración técnica de los proyectiles, de los cuales hasta ahora sólo existe un prototipo.
Moscú considera una amenaza para su seguridad el sistema de defensa antimisiles que Estados Unidos quiere instalar en Polonia y la República Checa. La disputa en torno a este tema enturbió en los últimos tiempos las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, que fueron habitualmente sólidas entre Bush y Vladimir Putin. Las relaciones entre Rusia y los países ooccidentales habían encontrado un acelerado deterioro con ex países soviéticos como Ucrania, Georgia y Osetia como campo de disputas.
En los últimos meses del Gobierno de Bush se firmaron con Varsovia y Praga acuerdos para el estacionamiento de los componentes y el personal necesario, pero los parlamentos de ambos países aún no ratificaron el proyecto.
Desde Suiza, en donde participa de la cumbre de Davos, el hombre fuerte de Rusia y primer ministro, Vladimir Putin, dijo que espera una «cooperación constructiva» con el presidente estadounidense. «Le deseamos éxito al nuevo equipo» del Gobierno de Obama, añadió. «Espero que quieran entablar una cooperación constructiva».
Putin aseguró también que Moscú estaba dispuesto a entablar «un trabajo intensivo para discutir sobre los progresos adicionales en materia de desarme».
«Estoy convencido de que una contención razonable del gasto militar, acoplado con unos esfuerzos para hacer progresar la estabilidad y la seguridad en el mundo, tendrá efectos económicos positivos», agregó. (Ver pág. 7.)
Putin no hizo ninguna referencia explícita al tratado START-1, firmado el 31 de julio de 1991, que preveía reducir de 10.000 a 8.550 el número de cabezas nucleares estadounidenses y de 10.000 a 6.450 las del arsenal soviético.
Agencias DPA y AFP


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