24 de junio 2013 - 00:00

Rusia: el circo clásico resiste la “perestroika”

Slava Polunin: el más famoso mimo ruso fue acusado por centenares de artistas (con carta a Vladimir Putin) de atentar contra la tradición del circo  nacional y querer convertirlo en un “Cirque du Soleil”
Slava Polunin: el más famoso mimo ruso fue acusado por centenares de artistas (con carta a Vladimir Putin) de atentar contra la tradición del circo nacional y querer convertirlo en un “Cirque du Soleil”
San Petersburgo - Llevar la "perestroika" al circo ruso parece más difícil que haberlo hecho con el Kremlin. Al menos, eso es lo que está experimentando el más famoso mimo hoy de ese país, Slava Polunin, tras una exitosa carrera dentro y fuera de Rusia. Su obsesión es hacer del tradicional circo ruso un circo moderno y sacarlo de la era soviética, pero la oposición que encuentra es fuerte. Después de una extrensa trayectoria en circos moscovitas, Polunin, ganador del prestigioso premio Laurence Olivier, dirige desde enero el circo mayor de San Petersburgo, Fotanka.

Sin embargo, el estilo que quiere imprimirle provoca rechazo: meses después de su nombramiento, cien miembros del circo pidieron su renuncia por estimar que no "entiende la tradición del circo ruso". "Este hombre es bueno en su campo, pero está lejos de entener el arte del circo y lo que quiere el público", escribieron en una carta al presidente ruso, Vladimir Putin, en la que atribuyeron a Polunin la intención de hacer desaperecer la identidad del circo ruso para transformarlo en una copia del occidental y moderno "Cirque du Soleil", con el que el mimo trabajó durante varias temporadas en Canadá.

Polunin, de 63 años y barba y cabellos blancos, describe su trabajo más como "teatro" que como "circo". En los años 80 fundó su propia troupe, "Litsedei", con espectáculos que aunaban mimo, tragicomedia y farsa. Por eso se ve a años luz del espectáculo interpretado el año pasado con motivo del 135º aniversario de la institución, en la más pura tradición soviética: un domador de leones, acróbatas actuando con música de fondo y caniches saltando en fila india con sus patas traseras.

A esta falta de originalidad hay que añadir un escándalo levantado por un grupo de defensa de los derechos de los animales llamado Vita, que difundió imágenes de domadores que pegaban a un mono y a un canguro. Personalidades como el cineasta Alexander Sokurov enviaron una carta al nuevo director del circo en la que le pidieron que dejara de programar espectáculos con animales. Pero el conocido circo Durov de Moscú respondió de inmediato haciendo un llamamiento a la conservación de esta práctica, que considera una tradición del circo ruso: "Estos casos aislados de crueldad no reflejan la realidad".

Los defensores de Polonin lamentan el tono aún soviético de estas actuaciones y la ausencia de una nueva línea artística.

El veterano mimo, que presume de no haber utilizado nunca animales en sus espectáculos, explicó que quiere organizar un debate sobre el tema y cree que el circo ruso pide a gritos una renovación, tanto en el contenido de sus espectáculos como en la forma.

"El circo tuvo su momento álgido en los años 50, ahora está estancado", estima este artista que tras cosechar un enorme éxito con el espectáculo "Asisai", salió de su país a finales de los años 1980 para trabajar en Francia, Reino Unido y Canadá. "Nuestros artistas son muy profesionales, están entre los mejores del mundo, pero hay carencias en la escenificación, faltan nuevas ideas", señala. "Quiero mantener todo lo que está bien, no quiero destruir nada", asegura Polunin, que en 1993 creó "Snowshow", espectáculo mezcla de magia y 'show' que alcanzó un éxito internacional. El emblemático edificio fue construido en 1877.

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