6 de febrero 2015 - 00:00

Rusia estrenó versión censurada de “Leviatán”

En medio de las acusaciones de políticos y religiosos de dar una mala imagen de Rusia, los productores de “Leviatán” cedieron a la exigencia de quitar las palabrotas del film por lo que los actores mueven los labios en silencio en esas partes.
En medio de las acusaciones de políticos y religiosos de dar una mala imagen de Rusia, los productores de “Leviatán” cedieron a la exigencia de quitar las palabrotas del film por lo que los actores mueven los labios en silencio en esas partes.
Moscú - La película del director ruso Andrei Zviaguintsev, "Leviatán", nominada al Oscars, se estrenó ayer en Rusia, en una versión censurada tras varios meses de retraso y de polémica.

El film, que obtuvo el Globo de Oro a la mejor película extranjera y el premio al mejor guión en el Festival de Cannes, se tenía que estrenar en noviembre, pero una nueva ley que prohíbe las "palabras malsonantes" en las obras con financiación pública (el 30% del presupuesto en el caso de "Leviatán") retrasó su salida.

Los espectadores rusos ya pueden ver, en 650 salas en todo el país, una versión expurgada de la película donde los actores mueven sus labios en silencio en vez de pronunciar improperios.

La película, prohibida para menores de 18 años, suscitó una fuerte controversia en su país de origen, donde el gobierno la acusó de manchar la imagen de Rusia y carecer de patriotismo. El ministro ruso de Cultura, Vladimir Medinski, creador de la ley que prohíbe las "malas palabras", atacó al director Zviaguintsev y su visión de Rusia, en una entrevista publicada en el diario Izvestia el día de la nominación de la película al Oscar a la mejor película extranjera

"¿Qué le gusta? Las estuatuillas doradas y las alfombras rojas, eso está claro", declaró, añadiendo que "en su carrera hacia el éxito internacional" la película "es oportunista de forma desproporcionada" .

"'Leviatán' es maléfica y no hay sitio para el mal en el cine", aseguró, por su parte, Kirill Frolov, que encabeza el grupo "Asociación de Expertos Ortodoxos", mientras que el portavoz de la Iglesia Ortodoxa calificó la película de "anticristiana".

El productor de la película, Alexandre Rodnianski, se mostró, no obstante, sorprendido ante el número de salas que estrenarán la obra en Rusia. La "han distribuido en muchos más cines que lo que esperábamos", declaró.

"Leviatán", que se filtró en internet antes de su estreno, ya ha sido vista por entre tres y seis millones de personas. El éxito de la película es su argumento, ya que toca un asunto muy familiar para los rusos: la corrupción inmobiliaria. El protagonista, un modesto mecánico, se niega a vender al Ayuntamiento la casa familiar y, pese a las amenazas, se resiste a aceptar su suerte, con consecuencias muy negativas. Precisamente, el hecho de que el corrupto alcalde de la pequeña ciudad del norte de Rusia se salga con la suya es lo que más ha impactado a los rusos.

La revista cultural rusa más prestigiosa, Afisha, la calificó de "mayor película rusa de la década, que hace hablar a todo el mundo durante un mes, tanto ministros como granjeros enojados".

Numeroso púbico acudió ayer a la sesión matutina pese a ser laborable y a que la oferta estos días incluye numerosas películas de acción y comedias para toda la familia. Sin embargo, en los cines donde se proyecta la película no había ni rastro del cartel, ya que "Leviatán" no necesitó ni campaña publicitaria, puesto que la polémica que la rodea desde fines del pasado año la convirtió en un fenómeno cultural en Internet. Decenas de miles de rusos vieron la copia pirata que, a diferencia de la estrenada hoy, no está censurada e incluye un gran abanico de palabras malsonantes.

El director se indignó al principio con que muchos internautas vieran la película semanas antes de su estreno, pero después tuvo que ceder ante el entusiasmo que ha causado, especialmente entre los más críticos con el Kremlin.

Además, el cartel de la película, que muestra un gigantesco esqueleto de una ballena a orillas del mar de Barents, se ha convertido en un símbolo cultural.

El retocado de la película para cumplir con la ley que impide el empleo de palabras malsonantes en el cine, la televisión y los medios de comunicación estuvo a punto de servir de excusa para impedir su estreno. Aunque los productores tuvieron que ceder, la guerra no está ni mucho menos perdida ya que famosos directores como Mijail Mijalkov se han dirigido al Ministerio de Cultura para que permita excepciones cuando se trata de películas de autor.

Agencias AFP y EFE

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