Moscú - La renovación del Teatro Bolshoi de Moscú, que dura ya cinco años, podría ser un fiasco, según denunciaron varios medios ayer. El alcalde de la capital rusa, Yuri Lushkov, se mostró anonadado al ver el estado de la renovación del edificio el pasado fin de semana y ordenó el aumento inmediato del número de obreros a 2.500, publicaron los periódicos.
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Lushkov exigió que hasta el invierno se aseguren los fundamentos para evitar un derrumbe del teatro de unos 240 años de antigüedad. El presidente ruso, Dmitri Medvedev, dijo que sería una «vergüenza nacional» que el telón no pudiera levantarse como está previsto el 2 de octubre de 2011. Según los medios, el teatro, ubicado cerca de la Plaza Roja, se encuentra sostenido por pilares provisorios que deben ser sustituidos de forma urgente por fundamentos de cemento estables.
El diario «Moskovski Komsomolez» aseguró que la situación incluso hace peligrar la estabilidad de edificios aledaños. Con la fachada norte derrumbada y el interior vacío, el edificio levantado según el clasicismo ruso parece ahora «un hangar de aviones» más que un teatro. «No quiero asustar a nadie, pero tenemos que actuar rápido», advirtió Lushkov. Un colaborador no identificado de Medvedev dijo al diario «Vremia Novostei» que en el Kremlin se formó un grupo de trabajo especial dedicado a las reformas. «El presidente se vio obligado a involucrarse».
El saneamiento del Bolshoi, iniciado en 2004, fue considerado ya desde el principio como el más caro para salvar un teatro en el mundo, con costos de al menos 700 millones de dólares. El arquitecto responsable, Nikita Shangin, manifestó en marzo de este año sus temores de que la renovación pueda extenderse hasta 2013 y costar al final más de 2100 millones de dólares.
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