12 de abril 2011 - 00:00

Ruy Krieger y el artista total

Uno de los grandes collages con los que Ruy Krieger suplantó el arte en movimiento (disciplina en la que se ha destacado hasta el momento) para su muestra «No. Esta vez no hay video».
Uno de los grandes collages con los que Ruy Krieger suplantó el arte en movimiento (disciplina en la que se ha destacado hasta el momento) para su muestra «No. Esta vez no hay video».
Luego de renovar el staff de su galería del Pasaje Bollini, Daniel Abate presentó el listado de exhibiciones para este año donde figuran las muestras de Dalila Puzzovio, Mariela Scaffati, Dani Umpi, Alita, Mercedes Pujana y Diana Aisenberg, entre otros. La temporada se inauguró hace unos días con una breve y multidisciplinaria exposición de Ruy Krieger. «No. Esta vez no hay video», observa el artista, que en esta ocasión, para explorar otras disciplinas, renunció al oficio en el cual se destaca.

Dos grandes collages suplantan las imágenes en movimiento. El primero se llama «El artista objeto» y muestra un grupo de artistas posando como modelos, todos vestidos de negro. Hay referencias a Ingres y Botticcelli, unas viñetas pegadas que subrayan el espíritu ornamental de la obra y un cuadro cubista realizado con la simple estrategia de abollar un papel y fotografiarlo.

En una de las paredes cuelgan unas pinturas y en la otra una vitrina dedicada a los recuerdos de familia, iluminada con un candelabro francés que habla de glorias pasadas. El otro collage tiene como tema los viajes y es un homenaje al cineasta Richard Kern. Krieger inició su carrera en el teatro y en el año 1997 realizó la película «Pastillas» y el corto «Telgopor», que puso su nombre en el escenario; luego fue Francisco, un actor de reparto de la película «Garage Olimpo» de Marco Bechis, ganadora de numerosos premios internacionales, y a partir de 2009 dirigió el ciclo de programas semanales «El Club del Arte», con el galerista Daniel Abate como conductor y Gabriel Werthein en la producción. Juntos, como observó María Gainza: «conforman una muestra homeopática y agridulce de lo que supone es el mundo del arte argentino y sus engranajes». Ahora, asumiendo un nuevo personaje y los riesgos del artista total, Krieger publicó su novela «El amor es miedo», y avanza hacia otras disciplinas.

A.M.Q