21 de noviembre 2013 - 00:00

Sabato: “Recuperar un espacio mágico”

Mario Sabato en la hoy semiderruida casa de Santos Lugares, que perteneció a su padre y que se propone reabrir como museo. Hubo ayudas oficiales, devoradas en gran parte por la inflación, y por eso lanzó una colecta pública para terminar los trabajos.
Mario Sabato en la hoy semiderruida casa de Santos Lugares, que perteneció a su padre y que se propone reabrir como museo. Hubo ayudas oficiales, devoradas en gran parte por la inflación, y por eso lanzó una colecta pública para terminar los trabajos.
"El museo tendrá los rincones emblemáticos de la casa, narrados por Ernesto Sabato. Tengo filmaciones que van de 1962 a 1996, con mi padre contando los recovecos de la casa. Él se divertía mucho con eso. El museo tendrá la seriedad necesaria pero ninguna solemnidad, tendrá ese humor casi oculto que tenia mi padre, y la vitalidad que le daba mi madre. Aunque legalmente es la casa de Sabato, en mi corazón es la casa de Ernesto y Matilde", dice a este diario el cineasta Mario Sabato, quien espera abrir la casa de Ernesto Sabato al público antes de fin de año. Para eso, esperan reunir el dinero necesario para terminar las obras, que fueron interrumpidas por falta de fondos, pese a subsidios por 495 mil pesos que, dice, la inflación devoró. La casa, ubicada en Severino Langeri 3135, Santos Lugares, debió haber sido inaugurada en junio de 2012, al cumplirse un nuevo aniversario del autor de "Sobre héroes y tumbas". Dialogamos con Mario Sabato sobre los secretos de esa casa, donde antes vivió Jorge Amado, evocó los años de esplendor de su familia pero también la sombra que sobrevino tras la muerte de su hermano, su madre y finalmente Ernesto Sabato, pocos días antes de cumplir 100 años (en 2011).

Periodista: El sitio web para colaborar con fondos es Nobleza Obliga, allí se puede elegir el monto a donar y todos los que contribuyan figurarán en la página de la Casa de Ernesto Sabato. ¿Recibieron buena respuesta hasta ahora?

Mario Sabato.:
Sí, estamos recibiendo muchos aportes, ofrecimientos de ayuda y trabajo, además del dinero por Internet, algo que para mí todavía es nuevo. Pero estamos con buena respuesta de los ciudadanos también. Si no pude pedir a más gente lo atribuyo a una incapacidad mía, porque estoy totalmente convencido que hay funcionarios y empresarios que coinciden en que el patrimonio de Sabato es de todos, pero no los pude encontrar.

P.: ¿Quiénes aportaron para que fuera posible la restauración de la casa?

M. S.:
El Instituto de cultura de la Provincia y el Municipio de Tres de Febrero, con gestiones transparentes. El total alcanzaba para poner técnicamente a punto la casa, con el objeto de restaurarla como estaba en su momento de esplendor. Pero cuando entró en acción la burocracia, se demoró todo dos años y el dinero, inflación mediante, alcanzó para restaurar la mitad. Empezamos las obras este año, avanzaron más de lo que pensábamos, pero nos hemos quedado ya casi sin recursos y nuestro propósito es terminar antes de fin de año para abrirla como museo vivo para toda la comunidad.

P.: ¿Qué recuerdos tiene de aquella casa? ¿Cómo era?

M.S.:
Fue siempre una casa mágica. Antes que nosotros, vivió allí Jorge Amado, refugiado de Brasil. Mis padres la convirtieron en una especie de foco y convocatoria. Era una casa con alegría, creatividad, estímulo, y fue visitada por muchísima gente de todo el mundo, personalidades importantes y otros que no eran conocidos, pero que después lo fueron. Era un lugar que cuando todas las demás puertas se cerraban ahí se abrían, por ejemplo a los perseguidos. Fue la primera casa donde se recibió a las Abuelas, por eso integran el comité de honor tanto Estela de Carlotto como Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, Miguel Angel Estrella, Gil Lavedra, lo que demuestra que el Consejo es amplio y plural, y es eso lo que queremos resguardar.

P.: ¿Por qué decayó?

M.S.:
Después de la muerte de mi hermano y mi madre, mi padre empezó a irse, se envolvió en sombras. A la casa le ocurrió lo mismo. Cuando mi padre murió, iniciamos esta aventura y descubrimos que la casa tenía zonas con riesgo de derrumbe. Y en eso tiene que ver también la construcción. La había hecho Don Federico García Valle, pionero del cine mundial, y se la alquiló a mi familia en 1945, con la condición de que le permitieran seguir viviendo ahí. Él se fue al sótano y luego construyó la parte de atrás. Pero sin ser arquitecto, la hizo él con obreros, más como una escenografía de cine que como una vivienda. Era hermosa pero pero precaria, con ladrillos de canto. Mi hija Luciana, arquitecta a cargo de la obra, descubrió que esa parte de atrás no tenía cimientos, estaba todo directamente apoyado contra el suelo, de milagro se mantuvo casi 50 años en pie. Esa es la parte más grave que hemos reparado.

P.: ¿Qué modificarán para que pase de casa a museo?

M.S.:
La reconstrucción fiel es lo que la lleva a ser museo, porque mucho más fácil sería tirarla abajo y hacer todo de nuevo, pero la idea es que vuelva a ser lo que alguna vez fue. Para eso hubo que levantar todos pisos y conseguir los mismos nuevos mosaicos. Habría sido simple comprar muebles nuevos pero claro, los mandamos a restaurar, y como mi hija vivió allí, hay recuerdos y fotos de lo que era, y apuntamos a volver a eso.

P.: En la bibloioteca estarán los libros en el último orden en que Sabato los dejó. ¿Cómo fue ese trabajo?

M.S.:
Complicadísimo, porque hubo que limpiar y arreglar libro por libro, que son miles. Antes de retirarlos y reparar las bibliotecas, exactamente como estaban antes, hubo que sacar fotos y hacer inventarios para dejar todo intacto. Ese tipo de cuidados son los que más demoran pero falta poco. Lo mas triste es lo que no encontramos de la época final de mi padre. Por ejemplo hay un retrato de Berni que falta, seguramente aparecerá.

P.: ¿No pensó en hacer un documental con todo esto?

M.S.:
Por ahora voy publicando cosas en Facebook, por ejemplo, la historia de "El analfabeto y la voz de Rojas", un cuento que mi padre usaba para divertir a los invitados, seguramente adornado por su fan tasía.

Entrevista de Carolina Liponetzky

Dejá tu comentario