8 de diciembre 2009 - 00:00

Sacuden campaña chilena 6 arrestos por homicidio del ex presidente Frei

Eduardo Frei Ruiz-Tagle saludó ayer a sus partidarios en la localidad de Talagante. Aunque un sector de los analistas infiere que el procesamiento de los supuestos asesinos de su padre lo podría beneficiar de cara a los comicios, otros analizan que el opositor de derecha, Sebastián Piñera, no tiene nexos con el régimen de Augusto Pinochet.
Eduardo Frei Ruiz-Tagle saludó ayer a sus partidarios en la localidad de Talagante. Aunque un sector de los analistas infiere que el procesamiento de los supuestos asesinos de su padre lo podría beneficiar de cara a los comicios, otros analizan que el opositor de derecha, Sebastián Piñera, no tiene nexos con el régimen de Augusto Pinochet.
Santiago - Una historia de casi tres décadas repleta de intrigas, traiciones y complicidad resurgió cargada de contenido político. La Justicia chilena detuvo ayer a seis hombres, cuatro de ellos médicos, sospechados de ser los autores y encubridores del presunto asesinato del ex presidente Eduardo Frei Montalva, quien murió tras someterse a una operación en 1982. El arresto se produjo a seis días de las elecciones presidenciales en Chile, en las que el postulante oficialista es Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo del histórico mandatario de la Democracia Cristiana.

La detención de los presuntos autores y su eventual implicancia electoral obligó a que los candidatos a presidente abordaran el tema. También se refirió al tema la presidenta Michelle Bachelet: «En Chile la Justicia tarda, pero llega. El presidente Frei estaba denunciando las violaciones a los derechos humanos y probablemente eso motivó esta criminal acción en su contra», arriesgó la mandataria.

En la alianza opositora de derecha hubo, no obstante, alusiones a intencionalidad política de la medida judicial (ver aparte).

El juez especial Alejandro Madrid ordenó la detención y el procesamiento de dos médicos miembros del equipo que operó al ex mandatario de una hernia hiatal y a otros dos que le realizaron una primera autopsia.

También fueron detenidos dos civiles acusados de espiar al ex mandatario que, al momento de su muerte, era uno de los críticos más sonoros del régimen de Augusto Pinochet.

Espías

La resolución judicial procesó al médico Patricio Silva, subsecretario de Salud durante el Gobierno de Frei Montalva (1964-1970) y jefe del equipo que operó al ex mandatario. Se lo acusa de «asesinato», al igual que a los civiles Raúl Lillo y Luis Becerra, ex chofer y hombre de confianza del ex mandatario, quienes lo habrían espiado.

Madrid encausó también como cómplice al médico Pedro Valdivia, ex integrante de la Policía de Carabineros y que también formó parte del equipo médico que lo operó, mientras que los médicos Helmar Rosenberg y Sergio González -que practicaron la primera autopsia- fueron procesados como encubridores.

Todos quedaron recluidos en distintos recintos, agregó la resolución. «El fallecimiento del ex presidente fue ocasionado por la introducción paulatina de sustancias tóxicas no convencionales, por la aplicación de productos farmacológicos no autorizados y por la ocurrencia de situaciones anómalas que fueron disimuladas y que deterioraron su sistema inmunológico», explicó el juez.

Distintas versiones históricas difieren en el rol de Frei Montalva en el golpe de Estado de 1973 que derrocó al socialista Salvador Allende. Pero hacia 1982 el ex presidente demócrata cristiano se había erigido en una de las principales voces que denunciaban las violaciones a los derechos humanos del régimen de Pinochet. Ese año, el ex presidente debió someterse a una operación por hernia hiatal, que se llevó a cabo en la Clínica Santa María de Santiago.

La operación se complicó y murió a los 71 años, semanas después de una septicemia. Investigaciones iniciadas hace 10 años, luego de recuperada la democracia en 1990, hallaron en su cuerpo restos de gas mostaza y otros agentes químicos que le habrían provocado la muerte.

Resistencia

Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien también gobernó Chile entre 1994 y 2000, fue el encargado de resistir en 1999 el juzgamiento de Pinochet en el exterior, aunque en los últimos años se mostró mucho más activo en el reclamo de Justicia por los crímenes de lesa humanidad. «Queremos que todos los procesos continúen, que todas las personas que tienen familiares en una situación similar puedan saber lo que pasó con ellos», dijo ayer.

Además agregó que «es la primera vez en la historia de Chile, en más de doscientos años, que se atenta contra la vida de un presidente. Eso es un magnicidio». El candidato reconoció que allegados a su padre «deberán rendir cuentas».

«Nosotros pecamos de ingenuos, nunca pensamos que la maldad llegara a tanto», reflexionó por su parte Francisco Frei Ruiz-Tagle, otro de los hijos del ex mandatario.

Lo que despertó las sospechas familiares fue la muerte en Uruguay del ex químico de la dictadura chilena, Eugenio Berríos, quien desarrolló armas químicas para el régimen y confesó a su familia sus temores de ser asesinado por conocer secretos de la dictadura.

Berríos, miembro de la Dirección de Inteligencia Nacional (la policía secreta de la dictadura), huyó en 1991 a Uruguay, donde cuatro años después apareció su cadáver con dos impactos de bala en una playa cercana a Montevideo.

El juez Madrid también tiene en sus manos el proceso por el asesinato de Berríos, en el que aparecen involucrados ex militares chilenos y tres uruguayos: el coronel retirado Tomás Casella, el coronel Wellington Sarli y el capitán Eduardo Radaelli.

Álvaro Varela, abogado de la familia Frei, estimó que «van a venir nuevas resoluciones y nuevos procesamientos» en el caso.

Agencias ANSA, DPA, AFP y EFE

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