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“Salomé” aggiornada conquista Bruselas
Un grupo de excelentes cantantes le otorga mayor brillo a la nueva versión de la «Salomé» de Strauss ovacionada en el teatro lírico belga La Monnaie.
«Salomé» había llegado a La Monnaie en la temporada 1906-1907, es decir apenas meses después de su estreno mundial en Dresde, y pese a la campaña desatada en su contra por algunos medios de prensa (o, por qué no decirlo, gracias a ella), la ópera de Strauss se convirtió en el gran triunfo de aquella temporada. Está claro que es difícil sustraerse a la seducción de una obra arrolladora, y que sólo en el texto de Wilde (el libreto de Strauss respeta fielmente la obra de teatro original) y en la música subyace una potencia expresiva que pocas otras óperas alcanzaron. Es por esta razón que todo lo que se quiera agregar a esta categoría de obras tan acabadas suele aparecer como superfluo, cuando no contrario al espíritu de sus creadores.
El belga Guy Joosten optó por dar una versión «aggiornada» donde es muy difícil reconocer la atmósfera original. Se anula completamente, por ejemplo,la distancia física entre Johanaan y Salomé -lo cual corta con la tensión que esa distancia genera-, se agrega un elemento humorístico impensado, se crea un entorno escenográfico decididamente pobre y antiestético de maderas y telas plásticas, y se añade al final una vuelta de tuerca. Tal vez el logro de esta régie resida en reflejar la decadencia de la pareja Herodes-Herodias, y en mostrar la obsesión de él por su hijastra, a través de un video que ella misma proyecta durante la «Danza de los 7 velos».
Un cuarteto de excelentísimos cantantes le otorga a esta versión su mayor brillo. En su debut tanto en La Monnaie como en este difícil rol protagónico, la sudafricana Amanda Echalaz brinda una performance descomunal, cumpliendo con todos los mohínes de la marcación actoral, moviéndose con insuperable desenvoltura y exhibiendo una vocalidad de enorme caudal y timbre cautivante.
El legendario Chris Merrit es, por su parte, un Herodes casi adorable, al igual que la sorprendente Doris Soffel (Herodias). Como el profeta Johanaan, Scott Hendricks impone autoridad, y un buen elenco en el que se destaca el Paje de Susanne Kreusch completa más que dignamente la producción.
En el podio, Carlo Rizzi exhalta toda la exhuberancia de la orquesta straussiana (logrando al mismo tiempo un excelente balance entre ésta y el escenario), apoyado en un instrumento de muy buen rendimiento, especialmente las cuerdas y los bronces. La ovación final del público para ellos y para los cantantes fue indudablemente más que merecida.
«Salomé», drama musical en un acto. Texto y mús. de R. Strauss (sobre obra de O. Wilde). Orchestre Symphonique de La Monnaie. Régie: G. Joosten. Dir.: C. Rizzi. (Théâtre de La Monnaie, Brusellas, 28 de enero).


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